Vladimír Rejzek y la homologación del Español en Praga

En “El Hispanismo en las Universidades Checas”, obra coordinada por la catedrática Anna Housková y publicada en marzo de 2010, se incluye a Vladimír Rejzek entre los principales estudiosos del Español tras la Segunda Guerra Mundial.

De él se dice que continuó la meritoria labor lexicográfica del profesor Josef Dubský. Fue además “profesor secundario y durante varios años también profesor externo de la Facultad de Filosofía y Letras”.

Quiero aquí hacer una semblanza de Vladimír Rejzek y explicar el papel que jugó para que el Español adquiriera rango de asignatura oficial en la Carolina.  “Los comienzos de la filología hispánica en Praga están relacionados con los nombres de Jaroslav Kuchválek…”, dice Housková en su trabajo.

Pues bien, Rejzek fue seguidor incondicional del profesor Kuchválek. En concreto, fue un alumno suyo que militó en la Lidová Strana o Partido Socialcristiano. Alguien poco sospechoso de afinidad ideológica con el profesor. Ambos coincidieron en el Masarykovo reálné gymnazium situado en la calle Křemencová (Distrito II).

Era un liceo de prestigio sólo para chicos, “como Eaton en Inglaterra”. Aquí Kuchválek impartía clases de Educación Física y Francés, pero sobre todo formaba a los alumnos en el carácter. Era válido, precisamente, como profesor de escuela secundaria, donde “nunca nos gritó, tenía autoridad natural”.

Este “honrado comunista de origen humilde procedente del Sur de Bohemia”, dice Rejzek a la vuelta de los años, jamás hablaba de sus convicciones políticas con los estudiantes. En cierta ocasión planteó algo, que a la postre resultaría decisivo para la trayectoria académica de Rejzek y su compañero Kamil Uhliř:

“¿Qué os parece si empezamos a dar clases de español aquí?”

La pregunta fue lanzada en 1939, en el curso de sexto grado. Y la respuesta afirmativa e ilusionada del alumnado hizo que Kuchválek elevara la instancia al Ministerio de Educación. En séptimo y octavo grado comenzó a cursarse la asignatura de lengua española.

Rejzek hizo en 1942 la prueba de madurez, como en el sistema educativo checoslovaco se llama al examen estatal de selectividad. Después trabajó, como tantos otros, en fábricas: concretamente en ČKD Libeň, para apoyar el esfuerzo militar del Protectorado alemán durante la guerra. Mantuvo su relación con la lengua de Cervantes a través del “Club de los Filólogos Modernos”, donde Kuchválek impartía clases por las noches.

“¿Qué significa postizo? ¿De dónde viene esta palabra?”, preguntó una vez el profesor. La contestación acertada de Rejzek le valió una felicitación:

“¡Muchacho, tienes futuro en el caso de que optes por la lingüística!”.

Tras la reapertura de las aulas universitarias en mayo de 1945, Kuchválek accede a la Facultad de Filosofía y Letras de la Carolina con el grado de lector, el más bajo del escalafón académico. A sus cursos siguen asistiendo aquellos dos jóvenes incondicionales: Rejzek, que acabó especializándose en Lingüística, y Uhliř, que lo hizo en Literatura.

Homologación del Español

En junio de ese año el profesor Kuchválek pidió a Rejzek, entonces un capo del español, que redactara una instancia para que la lengua fuera homologada como materia de aprobación, al igual que el francés. Dicha petición fue suscrita por unos sesenta estudiantes y entregada a Kuchválek, que la pasó al decano. Desde septiembre el idioma español obtuvo el reconocimiento oficial, con lo que sus alumnos debían superar la státní zavěrečná zkouška o prueba estatal final.

Surge entonces un problema: ¿quién imparte la asignatura? Kuchválek no tenía el doctorado y quedaba excluido, al menos de momento. En Literatura no existía tal dificultad, porque estaba Václav Černý. Al final asumió las riendas el profesor Vladimír Buben, y Kuchválek se ocupó de la materia de Lengua Práctica (traducción y conversación). Pero sus dos alumnos predilectos no cejaron hasta que el maestro consiguió el grado académico requerido, con un trabajo sobre los dialectos andaluces.

Tal era su interés por la lengua castellana que Rejzek comenzó en 1948 a compaginar los estudios con la enseñanza del idioma, en calidad de lector interino. Pero tras acabar la carrera universitaria en 1949 perdió el contacto con su querido maestro. Por cierto, Kuchválek también tuvo que defender a su alumno para que no le echasen de la facultad por su militancia socialcristiana , tras el febrero victorioso de 1948. Pero no trató de influir en sus ideas, a pesar de que se le abrían atractivas perspectivas profesionales en el caso de que se afiliase a los comunistas.

Rejzek está orgulloso de haber sido el primer alumno checoslovaco de la historia de la Universidad Carolina que superó dicha prueba estatal final de español. En el tribunal estaba su mentor.

“¿No me harás pasar vergüenza?”, le pidió.

05. 01. 2011

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