Nace primera película animada checa en 3D y con dirección artística española

El cine checo animado con marionetas reales se vistió hoy de gala con motivo del estreno de la primera película de este género en 3D, que cuenta con dirección artística de la joven española Patricia Ortiz Martínez.

Cuando en la República Checa se habla de cine animado saltan a la memoria las viejas producciones soviéticas y checoslovacas del siglo pasado, una tradición que dio alas a una industria y también nombres legendarios, como el del ruso Yuri Norstein y el de los checos Bretislav Pojar, Jiri Trnka y Vlasta Pospisilova.

Ahora le ha tocado a la veterana Pospisilova, en colaboración con Kristina Dufkova y David Sukup, la realización de esta primera producción estereoscópica, “Fimfárum do tretice všeho dobrého” (“Fimfarum. Third time lucky”).

Por su parte, Patricia Ortiz Martínez, licenciada por la Facultad de Bellas Artes de San Carlos (Valencia, España), fue la responsable de “Reason and Luck”, uno de los tres relatos de que se compone la película.

Descubrió las marionetas al llegar a la República Checa, donde participó en un programa Erasmus en la Escuela Superior de Artes Aplicadas (UMPRUM), y luego decidió quedarse, gracias a una beca del programa Leonardo da Vinci, también de la Unión Europea (UE), que le permitió trabajar en un estudio de cine animado.

“Llevo ocho años aquí y entiendo el checo perfectamente”, dice.

Ella se encargó de definir la estética de la película, y determinar cómo aparece todo lo que el espectador ve en la pantalla, incluida la realización de los sumisos actores.

“Se trata de un film complicado, con un montón de marionetas y un montón de decorados”, señaló la cineasta española tras el pase de esta hermosa producción, en una de cuyas escenas aparecen hasta 29 “intérpretes”.

Si el número de partes movibles en una marioneta asciende a 40 (ojos, cejas, todas las articulaciones, incluidos las extremidades de las piernas), y esto se multiplica por el número de marionetas en escena, entonces el animador debe lograr 1.200 movimientos en el rodaje de un fotograma.

Multiplicando por el número de fotogramas en cada plano (de unos 6 segundos), ello significa que para un único plano deben hacerse casi 174.000 movimientos en las marionetas.

Quizás una marioneta no deba mover todas sus extremidades, pero aún así se puede hablar de 100.000 movimientos para cada toma.

Como las dos entregas anteriores, Fimfarum está basada en la obra del mismo nombre de Jan Werich, un intelectual de vanguardia, actor, dramaturgo y escritor de pluma afilada, vinculado al régimen anterior.

“Creo que todos los cuentos de Werich tienen cosas dirigidas a los adultos. Los niños los disfrutan, pero no son específicas para niños”, declaró la directora artística.

También muestra aspectos de la vida checa, como la pasión por la cerveza, el mítico sentido del humor, y leyendas que se siguen transmitiendo desde la enseñanza primaria como parte de la asignatura de “Etnografía nacional”.

Sobre las películas anteriores de Fimfárum, que se han mostrado en festivales de cine animado en España, Ortiz considera que “es cierto que hay detalles que, si no se conoce la cultura checa, no se va a apreciar. Pero creo que se puede vender”.

En relación a la tradición animada, la española considera que “comparada con España no hay color. Y claro que si hay tradición hay demanda, y se pueden hacer proyectos, incluso de largometrajes en coproducción. La industria está viva”.Sobre la 3D, dice: “No sé el futuro que esto tendrá, ya lo veremos. Pero de momento es impactante”.

09. 02. 2011

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