La escultora mexicana Rebeca Huerta presenta “Sweet delight” en Praga

La escultura mexicana Rebeca Huerta presentó hoy en Praga su colección de vidrio fundido “Sweet delight”, durante una velada que tuvo además como telón de fondo la música y gastronomía del país norteamericano.

La muestra de la escultora estará abierta hasta finales de agosto en el Hotel Hoffmeister, a los pies del Castillo.

Huerta, que trabaja en la República Checa desde hace seis años, reconoce que la técnica empleada, de fundido de vidrio en molde, se inventó en 1952 en el norte de Bohemia, concretamente en el pueblo de Želežný Brod, y “aquí es el único lugar donde se puede hacer”.

Fue como consecuencia de un proyecto estatal en la entonces Checoslovaquia socialista, y orientado a fundir grandes volúmenes de vidrio para fines arquitectónicos.

Para la joven artista, nacida en 1982 y graduada en el Instituto Allende (Guanajuato, México), esto ha supuesto “un gran reto técnico, pues colabora con las fábricas”, con las que ha logrado “integrar mi concepción de la escultura con los procedimientos necesarios”.

Aún así, reconoce que su arte no ha salido perdiendo, sino que “he sido caprichosa y no me he adaptado casi nada”.

Confiesa, además, que prescinde totalmente del ordenador para sus diseños.

Sobre sus motivaciones profesionales, Huerta quiere ver en el arte una forma de despertar la conciencia de la compasión.

“La virtud de la compasión se olvida fácilmente y es poco cultivada (…) Quiero, a través de la belleza, sensibilizar para hacer sentir compasión por los otros seres humanos”, afirma.

En la población donde tiene el taller, la artista ha sido testigo del desmoronamiento de algunas industrias locales, por lo que muchas gentes “han quedado sin esperanza y sin belleza, y la manipulación de unos por otros es sofisticada”.

Se siente también deudora de la filósofa malagueña María Zambrano, discípula de José Ortega y Gasset.

Música y gastronomía

La velada estuvo acompañada de los cantos mexicanos y los platos típicos de aquel país, como ceviche, tacos de carne y chorizo, mole, tortillas caseras, entre otros, preparados bajo la mirada atenta del “chef” mexicano Flavio Viveros.

Una primicia fue el lanzamiento, por iniciativa de un empresario checo, de una cerveza hecha con extractos del cactus nopal, que también es utilizado para hacer pan.

Entre las bebidas exóticas figuraba la horchata de arroz, el agua de Jamaica y el agua de limón, hecha sí al estilo mexicano.

07. 06. 2012

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