Deliberia sirve a diario pedidos de libros en castellano

Comprar en la República Checa libros de literatura y de los temas más variados en idioma castellano, incluidas obras especializadas para estudiantes de doctorado, ya no es algo engorroso.

Luis Ochoa, que obtuvo la certificación de Instituto Cervantes para ser lector de español, ha hecho realidad uno de sus sueños, que es tener su propia librería, llamada Deliberia.

“Podemos conseguir cualquier libro que se haya editado en España que esté disponible en el mercado, incluidos libros usados y de viejo”, dice Ochoa sobre el incipiente negocio.

Considera los libros su “gran afición”, prueba de ello son las recensiones que publica en el blog literario de www.deliberia.cz.

Y es que, “antes de vender un libro, me gusta leerlo” y de esta manera puede orientar mejor a los lectores, dice también este perito agrónomo de Madrid, que ha cambiado la ecología y los energías renovables por la enseñanza de su idioma a los extranjeros y hacerles accesible obras impresas de interés.

La idea de vender libros se formó “debido a las repetidas peticiones de mis alumnos y amigos para que les trajera libros de España”.

Con el tiempo, añade Ochoa, “mi maleta pesaba en cada viaje más y más, con lo cual pensé que podría ser un servicio útil para los hispanohablantes que viven en República Checa y para todos los interesados en la lengua de Cervantes”.

En actualidad Ochoa y su mujer, Petra, tienen una e-shop, pero han querido además crear esta pequeña tienda en el barrio de Karlín, de momento con un horario de apertura restringido, y que facilita el contacto humano.

Además de las ventajas que tiene “comprarle el libro a alguien conocido”, Ochoa reconoce que es capaz de ofrecer mejores precios que Amazon.

En la calle Pernerova 36, en el mismo local que la librería, Ochoa dirige “un centro de enseñanza de español dotado con medios modernos, para proyecciones de vídeo y audio”.

“Nuestros grupos son muy pequeños, de máximo de 8 alumnos, con lo cual conseguimos crear un ambiente abierto, para que el estudiante pierda el miedo a hablar”, explica.

El centro se encuentra enfrente de un antiguo edificio industrial que actualmente rehabilita el arquitecto español Ricardo Bofill.

12. 12. 2012

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