“Praga quedó como la ciudad de mi padre y de mi madre”, recordó Elisa Delibes

Elisa Delibes en PragaCon ningún otro país del mundo logró Miguel Delibes establecer un vínculo afectivo tan íntimo como con Checoslovaquia, declaró hoy en Praga la hija del escritor español, Elisa Delibes.

Fue todo a raíz de un viaje de dos semanas realizado su mujer, Ángeles de Castro, en mayo de 1968 y en un gran vehículo SEAT de color negro.

Aquello se convirtió en algo más que un destino turístico y “Praga quedó como la ciudad de mi padre y de mi madre, de la que hablaban a menudo”, dijo Elisa, que visita la capital checa por vez primera.

A pesar de que le encantaba viajar y que impartió clases en Nueva York, su relación con la nación centroeuropea fue más memorable que la que mantuvo con EE.UU., Bélgica o los países escandinavos.

La hija acudió a la capital checa para inaugurar la muestra “Patria Común. Delibes ilustrado”, un recorrido por los personajes infantiles de la obra del escritor vallisoletano, a través de quince ilustradores, que ponen de relieve esa patria común de los hombres que es la infancia.

Miguel Delibes (Valladolid, España, 1920-2010), premio Cervantes en 1993 y otros importantes premios, fue un novelista español y numerosas obras suyas fueron llevadas al cine, aunque también se dedicó a los relatos de viajes, libros de caza, y a ser miembro de la Real Academia Española desde 1975 hasta su muerte.

Delibes pudo seguir “en vivo y en directo”, según recordó su hija, el proceso aperturista conocido como Primavera de Praga, y esto “le marcó, para seguir la historia de este país”. “Era un modelo que tenía muchas cosas válidas”.

Elisa Delibes (izda.) y Elisa Silió (dcha.), nieta de Miguel Delibes“Tenía tanta fe en ese experimento (aperturista), que le parecía que el socialismo tenía cosas buenísimas. Y que hubiera sido un experimento tan bueno”, añadió asimismo Elisa, que es profesora de Lengua española.

También le llegó al corazón la hospitalidad de aquellos que le agasajaron, los hispanistas Josef Forbelsky y Josef Cermak, durante una estancia al otro lado del Telón de Acero plagada de anécdotas y vivencias.

Aquel periplo checoslovaco le inspiró dos libros -”La Primavera de Praga” (1968) y “Parábola de un náufrago” (1969)-, además de una serie de artículos para la revista “Triunfo” (1968).

“Me sorprende que ‘La primavera de Praga’ se publicara en España. Es un alegato del socialismo democrático muy fuerte, y escrito con una contemporaneidad”, dijo Alfonso León, director gerente de la Fundación Miguel Delibes.

León destacó en esa obra el “poso ideológico de defensa del socialismo como vía política”, algo que tuvo un antes y un después a raíz del viaje a Checoslovaquia y con el Concilio Vaticano II.

Este cambio de orientación se plasmó claramente en obras como “El hereje”, que le valieron las críticas de algún sector más conservador de la sociedad española, que no dudó en calificarle de “protestante”, lamentó Elisa.

“Le dolió mucho las críticas del gentes que le tachaban de protestante. Esto le hacía bastante daño y se volvió muy escrupuloso de todo lo que había escrito”, apostilló la hija.

Elisa Delibes y Alfonso León, director gerente de la Fundación Miguel Delibes

29. 06. 2013

Coméntalo: