El fantasma de María Manrique de Lara se apareció en Litomyšl

El espíritu de María Manrique de LaraEscribo estas líneas porque en las últimas semanas se han dado, sin buscarlas, una serie de circunstancias que giran alrededor de la noble aragonesa, María Manrique de Lara y Mendoza, una persona lejana en el tiempo, pero de curiosa actualidad.

Ella llegó a tierras bohemias a mediados del siglo XVI y dejó un interesante legado, entre otras cosas, la estatuilla milagrosa del Niño Jesús de Praga, que entregó a su hija Polyxena como regalo de bodas.

Manrique de Lara integra, me parece, ese rico mosaico de españoles y españolas que echaron aquí raíces, debido a los gajes del oficio, en su caso, el de dama de corte de María de Austria.

Y fue, al igual que otros compatriotas suyos, un personaje de frontera, como el Cid, con ese don de adaptación a otras idiosincrasias religiosas, culturales, gastronómicas y de costumbres en general.

La primera circunstancia que nos habla de la aragonesa fue la noche “a la española” que se celebró en el Palacio de Litomyšl y que organizó el pasado 31 de agosto la castellana Zdeňka Kálová. Johanes, el paje que nos guió por el palacioEn Litomysl vivió la noble española, junto con su marido, Vratislav II de Pernestán, y una numerosa prole.

Pernestán fue alto canciller del reino o primer ministro, e hizo de un antiguo castillo medieval la sede de esta familia de abolengo. Un lugar con solera, sin duda, que ha sido años después, en 1999, inscrito en la lista de patrimonio universal de la UNESCO.

En la velada “española” no faltó vino de Rioja, música latina, chocolate con churros, y una atractiva escenificación de la vida en el palacio.

Guiados por el paje Johannes, los visitantes fueron recorriendo estancias, empezando por la capilla dedicada a Santa Mónica -quizás para acentuar la importancia de rezar-, siguiendo con la sala de música y el comedor.

Las explicaciones corrieron a cargo del ama de llaves, Ana de Drstinic; la camarera Žofinka; una de las jóvenes condesas Pernestán; y también de la benévola criada Águeda.

Contaron anécdotas de la vida del lugar, el menú de la casa -pollo, pichón, jabalí o buenas tortas- y deleitaron con alguna pieza musical y ofrecieron pastelillos.

Y es que los allí presentes eran una “visita extraordinaria”, motivo más que suficiente para agasajarlos como corresponde a la hospitalidad de este pueblo.

El palacio renacentista de Litomyšl al atardecerEn la sala de baile se nos apareció el espíritu de la noble Manrique de Lara, vestida de luto, pero muy elegante.

Y animó a los visitantes a “mantener las buenas costumbres, no como Giacomo Casanova”, un bon vivant que vivió dos siglos después que ella. Algo que tenía cabida en el guión de este teatrillo, ya que Manrique de Lara interpelaba a los presentes desde la eternidad.

“Litomyšl estará siempre en mi corazón”, se puso también en labios de la noble, pues debe tratarse de una frase que aparece en su correspondencia.

En el patio interior, mientras tanto, sonaban las canciones del grupo musical Caravana, formado por dos peruanos y una solista checa.

“Es un proyecto nuevo. Saša (Alexandra Dávila), que es la encargada del grupo y cantante, se interesó por la música latina y nos convocó para hacerlo”, dijo el limeño Vlado Urlich.

Urlich lleva cuatro años en la República Checa y, además de interpretar en varios conjuntos, como Caravana y Vivaldianno, tiene su propio proyecto, “Vlado Ulrich World Music with Andean Flutes”, que consiste en una fusión de la música peruana con el jazz y músicas del mundo.

Los churros fueron otro de los atractivos del encuentro, gracias al quiosco que instaló Miroslav Otevřel, de Brno.

Vivió en España cuatro años y volvió a su tierra hace un lustro, con la idea de triunfar con este producto: “Al principio tuvimos muchísimo éxito vendiendo en las ferias de Navidad”, recordó. No faltaron los churrosAquellas primeras fiestas navideñas de 2009, en la Plaza de la Libertad de Brno, vendieron casi una tonelada de masa, y ahora quieren tener dos puestos e ir a una feria en Praga y abrir una tienda.

Otevřel afirma que “hay otras compañías, pero no lo llaman churros. Lo llaman ‘pikle’ y no lo hacen muy bien, ya que lo más importante es la masa”.

Reconoce que “se tarda tiempo en promocionar” el producto, ya que no es muy conocido. Incluso se sirve con canela y especias.

La segunda circunstancia que me movió a redactar el artículo fue la interesante semblanza de Vilém de Rožmberk que publicó el diario “Právo” en su revista del 14 de septiembre.

Rožmberk se casó, en cuartas nupcias, con Polyxena de Pernestán, hija de María Manrique de Lara. La autora, Lenka Bobíková, habla de Polyxena como una mujer “hermosa y muy inteligente”, seguramente algunos de los atributos de su madre, y la unión como “un magnífico casamiento de buen juicio”.

La tercera circunstancia fue que cayó en mis manos el almanaque del Museo Nacional Serie C de 2012, con un artículo de Anežka Baďurová sobre el Niño Jesús de Praga en la producción impresa anterior al año 1800.

Baďurová, como se dijo en un anterior artículo de “Dos Mundos”, no encuentra casi referencias bibliográficas impresas anteriores a esa fecha, con excepción de la historia del Niño Jesús escrita por un carmelita en el siglo XVII (el padre Emerich de San Esteban, superior del convento de Nuestra Señora de la Victoria).

El grupo Caravana. De izda a dcha, Carlo Zegarra, Saša Dávila y Vlado UlrichPero sobre el libro de Emerich, la bibliotecaria y bibliográfica checa afirma que tiene un base documental insuficiente.

Sin perjuicio del origen del “Jezulátko”, como se conoce a la estatuilla en el mundo checo, Baďurová recuerda que existe una bula del papa Sixto V del año 1587 donde se especifica la forma de venerarla.

Ese año fue, casualmente, el de la boda de Polyxena con Vilém de Rožberk, lo que supone una “coincidencia interesante” para la autora.

Sin entrar en debates sobre el origen de la imagen, lo que no cabe duda es que la devoción es grande y son muchos los favores atribuidos al “Jezulátko”.

19. 09. 2013

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