Las Melibeas en las novelas de amor brillan por su ausencia, dice escritor Martín Garzo

Gustavo Martín Garzo en el Instituto Cervantes de PragaEl escritor español Gustavo Martín Garzo visitó hoy el Instituto Cervantes de Praga, donde participó en un coloquio sobre el amor en la novela, en el que también glosó “La Celestina” y constató la ausencia de personajes femeninos al estilo de Melibea en el panorama literario.

Martín Garzo regresó a la ciudad del Moldava después de haber prologado varias ediciones españoles de las obras de Franz Kafka, y aprovechó su intervención para destacar su “enorme devoción” al poeta Vladimir Holan, que es también praguense.

Una ciudad que, gracias a esos dos escritores, le ha resultado “querida antes de conocerla”.

Premio Nacional de Literatura (1984), premio Nadal (1999), y premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil (2004), el vallisoletano ha dedicado muchas páginas al amor, un tema que calificó de “experiencia clave” y sobre el que volcó su fino análisis de psicólogo.

Además de “experiencia clave, sobre la que no dejamos de volver” y que supone “la búsqueda de lo valioso, lo que da sentido a la vida”, también se refirió a esa capacidad humana de relación como “un misterio”.

Indicó que en el amor “nos enfrentamos al misterio del otro: ¿Quién eres tú?”.

Pero, además, aclaró que el amor no es sólo objeto de la literatura sino sujeto necesario, ya que el arte de escribir es un “acto de amor”.

Y, citando a Ernest Hemingway, dijo que “no se puede escribir sin estar enamorado, si no amas la historia que vas a contar”.

Al referirse a la novela española, reconoció que el amor “no ha sido bien tratado” desde el Siglo de Oro, ya que pronto se abandonó la vena sublime que imprimió Cervantes, y discurrió por los cauces del “naturalismo de la picaresca”.

El amor, a su modo de ver, ha sido pintado con trazos de la picaresca, con una “visión dura y elemental de hombre, bajo, instintivo, primario, egoísta”.

Martín Garzo explicó que son pocas la Melibeas (en alusión a una de las protagonistas de “La Celestina”, de Fernando de Rojas) que hagan justicia en la literatura española a los atributos típicos de la mujer, si bien hubo notables excepciones, como Lope de Vega y Benito Pérez Galdós.

A diferencia de Calixto, Melibea no tiene prisa por entregarse a la pasión del amor, en su sentido carnal, y prefiere saborear antes otros aspectos de esa relación.

En el coloquio posterior surgieron temas interesantes, como el de los “damnificados del amor”.

Según el abogado Pablo Guerrero, hay muchos que se dejan “engañar” por toda una serie de novelas que pretenden ser manuales de amor, pero en este terreno es fácil acabar en una vida a la deriva en sus diversas versiones (estrellados, presas del desamor o como eternos solterones).

Martín Garzo asintió, pero al mismo tiempo reconoció que “¿Cómo se puede vivir sin buscar ese mundo de promesas desatinadas que es el amor? ¿Merece la pena vivir sin esos momentos?”.

Luego se planteó si la mentalidad divorcista actual puede hacer perder vigencia a la novela.

La profesora Dora Poláková y el escritor y periodista Marek Toman“Si Ana Karenina hubiera podido divorciarse sin problemas en un tribunal de San Petersburgo, qué habría pasado”, preguntó el director del instituto, Ramiro Villapadierna.

El investigador Sigfrido Vázquez preguntó cómo casan amor y nuevas tecnologías, para lograr mantener la relación amorosa en la distancia.

También hubo preguntas acerca de si posible escribir sobre el amor en abstracto, sin una experiencia personal.

“Las novelas se alimentan de la vida, y nadie puede escribir una historia de amor si no sabe lo que es el amor, si no ha sentido el fracaso inevitable del amor”, dijo el escritor.

Y, ya en el plano de la vida real, extrajo una moraleja: es “clave traer el amor a la hora del desayuno”, al de la rutina de todos lo días, a esa prueba de fuego que es la convivencia habitual, ya que el amor tiene el peligro y riesgo de “trascender el realismo”. “Tiene una dimensión fantástica”.

Quizás se quedó en el tintero una pregunta sobre la importancia de la “claridad moral” en las relaciones amorosas, como reflejo de la sociedad en que estamos inmersos.

Según la escritora feminista Eva Illouz, que analizó en su libro “Por qué duele el amor. Una explicación sociológica” muchos relatos contemporáneos sobre esas relaciones entre hombres y mujeres, llegó a la conclusión de que “carecen por completo de la ‘claridad moral’ que tenían novelas del pasado”.

En particular, ella se fija en las obras de la novelista inglesa Jane Austen -autora clave en la génesis de la novela moderna- y las compara con muchas ficciones actuales que ponen de manifiesto el miedo al compromiso de muchos varones, “algo que tiene proporciones de una ataque de pánico global”, dice.

Esto, según ella, ha dejado a las mujeres en una situación de gran desventaja estructural.

En resumen, que siguen faltando Melibeas en la literatura, no sólo en la española, como puso de manifiesto también el escritor y periodista Marek Toman al glosar la obra de su genial homólogo Milan Kundera.

Y tampoco los varones están ayudando mucho en la tarea, según se refleja en las ficciones literarias actuales, aunque esto excede lo tratado en el coloquio, y es problema más bien de una sociedad que rechaza la masculinidad hegemónica del pasado y promueve otra masculinidad más femenina.

Martín Garzo:

21. 11. 2013

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