Primer ciego en coronar Aconcagua por ruta más peligrosa

El primer invidente que conquista el Aconcagua por el camino más difícil“Arriba, un poco antes de coronar, descansamos un poco. Al llegar nos dimos la mano. Luego una parada en la cruz, mientras seguían los abrazos. Nos llenó una sensación de alegría, de que por fin lo conseguimos. Ya no podíamos subir más”.

Así describió el montañero checo Jan Říha su llegada al Aconcagua.

Un reto atípico, ya que Riha es el primer ciego que hace cumbre en el Parque Provincial Aconcagua entrando por la Quebrada de Punta de Vacas y haciendo salida por la Quebrada de Horcones.

Fue el final feliz de una travesía exigente, por no decir extenuante, sobre todo si uno no ve el suelo bajo sus pies, y ha de andar por piedras y atravesar un glaciar.

“Las montañas no son fáciles. Si fuera tan fácil, iría cualquiera, pero no es un paseo por la ciudad”, asegura Říha, que a 30 centímetros sólo percibe un horizonte oscuro, y reconoce a la gente por la voz.

El checo consiguió subir el Aconcagua el pasado 11 de diciembre, acompañado por sus compatriotas Viktor Novák y Richard Skandera, que hicieron de lazarillo.

Říha: Un ciego español en 1994 había ya logrado este hito, pero por el camino Normal, que atraviesa el Valle de Horcones, hasta la Plaza de Mulas.

“Quisimos andar una vía que no hubiera sido recorrida por un ciego. Y desde Punta de Vacas, incluso para un montañero en todas sus facultades, resulta una pesadilla”, explicó Novák.

El camino elegido arrancó en Punta de Vacas hasta Plaza Argentina (4.200 m.), y luego siguió por los campamentos Polacos (4.900 m.), Guanacos (5.400 m.) y Cólera (5.970 m.), desde donde enfilaron el Aconcagua (6.962 m.).

Un ascenso que, desde Vacas, duró once días, mientras que la bajada, por Plaza de Mulas y Puente del Inca sólo requirió dos jornadas.

“Para mí fue muy complicado el terreno, con mucha piedra, pero no resultó nada dramático”, quitó hierro el ciego tras su llegada a casa.

Aún así, reconoce que resultó más duro que el ascenso al Kilimanyaro (Tanzania), donde estuvo en febrero de 2009, y es que ahora “también había hielo y glaciares, subes casi desde el nivel del mar, y soplaba mucho el viento”.

A 6.962 metros de altitudPero al final la montaña les “permitió llegar a ella”, señaló con un deje de gratitud, y además en unas condiciones meteorológicas envidiables, por lo que pudieron prescindir hasta de los guantes en la cima, y disfrutar de cielo despejado y sin viento.

El hito de Riha quedó constatado mediante testimonio fotográfico, como señala el certificado emitido por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Mendoza (Argentina).

Y ahora debe ser registrado en el libro Guinness de los récords, aunque esto “todavía está pendiente de que presentemos la documentación a través de una agencia”, añadió Novak. “No es inminente”.

Říha perdió la vista tras sufrir una neumonía pulmonar de pequeño, ya que durante el tratamiento le aplicaron oxígeno y esto afectó a sus nervios oculares, dejándoselos inservibles.

Pero en vez de convertirse en un obstáculo y pasarse la vida lamentándose, el joven comenzó a practicar la escalada y el atletismo, como Tom Hanks en “Forrest Gump”.

“Me preparo corriendo. Corro mucho, el medio maratón o el maratón”, añade este todoterreno.

Pero lo que le gusta realmente a este hombre de 37 años y que trabaja en la mensajería interna del Castillo de Praga, sede de la jefatura de Estado, es sentir el sonido de las montañas.

“Siento el sonido de las montañas, los animales, el viento. Los que van conmigo me lo describen. Y siento por donde voy pisando, el polvo”, describe Riha, que tiene un oído muy agudo y una capacidad de orientación prodigiosa.

Los padres, Zdeňka y Jan Říha
“Estoy feliz de que se haya cumplido su sueño “, dijo su madre, Zdenka Rihova.

La familia estuvo en contacto con él por SMS y Facebook, y le hicieron llamadas a no arriesgar cuando amenazaba mal tiempo.

“Espero que logre coronar todas estas montañas, y que lleguen sanos todos ellos. Pero tenía miedo, porque cuando vemos en la televisión estos reportajes de los montañeros me impacta mucho”, reconoció la madre.

El siguiente reto será el monte McKinley de 6.194 m., situado en la Cordillera de Alaska (Estados Unidos): “Quiero intentarlo, si consigo dinero”, y añade que espera que no tener que esperar otros cinco años para reunir los fondos suficientes.

Su proyecto “Escaleras al cielo” consiste en remontar las siete picos más altos de los siete subcontinentes.
“Si subo una montaña, puedo ir a la siguiente. Si no me deja, el proyecto acaba”, resume Riha la filosofía de su reto personal, que debería concluir en el Everest.

“No quiero que el Everest sea el siguiente, quiero ir poco a poco. Pero el Everest será al final”, apostilla.

En uno de los campamentos del Parque Provincial de Aconcagua

Un terreno difícil para caminar

Antes de la reunión con los periodistas

De izda. a dcha: Víktor Novák, Jan Říha y Richard Skandera

Al amanecer en el hemisferio sur

Posando ante la tienda de campaña

23. 12. 2013

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