La República Checa se afianza como centro de producción mundial de cine

Una recreación de Londres para En la escena inicial de “El león, la bruja y el armario”, la primera de las Crónicas de Narnia que se llevó al cine, los cuatro hermanos Pevensie entran en una estación de metro recreada en el centro de Praga.

Aquel convoy les traslada, de forma misteriosa, a una casa rural, en la que pasarán el resto de la Segunda Guerra Mundial para evitar los bombardeos.

Toda esa arquitectura de primeros años de siglo pasado, perfectamente identificable, sigue intacta, como otros tantos lugares de la República Checa, país que se precia por sus castillos y palacios, que permiten rodar cintas históricas.

El país centroeuropeo puede seguir presumiendo de un sector cinematográfico boyante, nacido casi a la par que Checoslovaquia, y que vive de una tradición sembrada hace un siglo por la familia Havel.

El empresario Milos Havel y su hermano Vaclav (padre del difunto ex presidente y dramaturgo checo Vaclav Havel) crearon en 1921 los Estudios de Barrandov, entonces entre los más grandes del viejo continente, y que en el argot cinematográfico pronto pasaron a llamarse el “Hollywood del Este”.

Situado a diez minutos del centro de Praga, en ese complejo cineasta se han rodado ya unas 2.500 películas, en 14 estudios de filmación, cuyo tamaño varía entre los 640 y 4.160 metros cuadrados.

En los alrededores hay además una superficie de 160.000 metros cuadrados de terreno ligeramente ondulado, con un vista natural acabada en un bosque.

Helena Franková, directora del Fondo Estatal para la CinematografíaAquí se construyó, con todo lujo de detalles, una réplica de Plaza de San Pedro y callejuelas de la vieja Roma para “Borgia”; los lúgubres decorados londinenses de “Oliver Twist”; o la idílica campiña de “Los hermanos Grimm”, rodada por Terry Gilliam en 2005, por citar algunos ejemplos.

La gerencia de los estudios sigue creyendo en la tradición, como rodar en negativo de 16 milímetros, lo que en opinión del director de Barrandov, Petr Tychy, resulta una “alternativa valiosa”.

Una tradición y saber hacer que permitió que muchas producciones rodadas aquí se llevaran el Óscar, y que el país diera al mundo del celuloide nombres de la talla de Norbert Auerbach, presidente de United Artists y descubridor de estrellas como Silvester Stallone, Brigitte Bardot o Sofía Loren.

La llegada de la democracia en 1989 aguzó el ingenio de otros países de la antigua órbita soviética, que quisieron aprovechar sus bajos costos de producción, y los checos corrieron el riesgo de perder su posición de liderazgo que había amasado durante décadas.

“No ha sido fácil, ya que desde 2004 se nos han escapado muchas producciones”, reconoció a Efe Helena Franková, directora del Fondo Estatal para la Cinematografía, al glosar los últimos años de una industria que perdió fuelle por la enconada competencia.

Como Frankova señaló, “en 2004 llegaron los incentivos del 20 % en Hungría”, lo que supuso un revés ante el que país tardó en reaccionar.

Luego está el caso de Rumanía, que pasó de fábrica prolífica de superproducciones épicas nacionalistas durante el comunismo a uno de los destinos preferidos de Hollywood para filmar a mejor precio y con buenos profesionales.

Detalle de la plaza de San Pedro en los estudios Barrandov, PragaAlgunos, como el director estadounidense Terry Gillian, consideran que Rumanía ha desbancado a húngaros y checos como Meca de los grandes rodajes internacionales.

De ser líderes indiscutibles en la región, gracias a la tradición de sus estudios, el envidiable patrimonio de edificios históricos, empresas de servicio, bajos costos y decorados naturales que apenas encontraban competidor para rodar sagas como las Crónicas de Narnia, Praga no estuvo a la par cuando otros apoyaron decididamente su propia industria de cine.

En medio de ese panorama adverso, los checos lograron atraer algunas películas de gran formato, como el “Oliver Twist” (2005) de Roman Polansky; dos de las entregas de las Crónicas de Narnia: “El león, la bruja y el armario” (2005), y “El príncipe Caspián” (2008); y adiciones de la saga de James Bond, como “Casino Royale” (2006) y “Quantum of Solace” (2008).

En 2010 se creó por fin un reglamento para favorecer el cine en igualdad de condiciones, aunque Franková reconoció que “fue un parche que no ofrecía suficientes garantías en cuanto a financiación y por eso no permitía planificar”.

Aún así, permitió atraer grandes proyectos, como “Misión: Imposible – Protocolo Fantasma” (2011) con los estudios Paramount de EE.UU., la primera gran producción estadounidense que se acogió a ese regulación.

Sólo con la nueva ley, que entró en vigor a comienzos de 2013, las reglas del juego han adquirido perfiles claros, lo que asegura que todas las películas con incentivos públicos reciben el 20 %.

Y así se ha podido rodar aquí “Borgia”, en coproducción con Alemania y Francia; “Los mosqueteros” con la BBC británica; “Child 44″ del realizador Rydley Scott con Inglaterra; “1864″ con Dinamarca; o la “Epopeya eslava” de Juraj Jakubisko con Eslovaquia, por citar lo más sonado de este año.

Escenario de Babylon A.D. en los estudios Barrandov, PragaLa tercera temporada de “Borgia”, cuyo rodaje en suelo checo acabó en noviembre, tiene un presupuesto de producción de 9,6 millones de euros sólo en el país centroeuropeo, lo que supone un tercio de la factura total, y el proyecto ha obtenido 2,1 millones de reembolso del Estado checo.

Existen 22 producciones checas y coproducciones internacionales en curso que se han acogido a este programa checo de incentivos, y que este año estuvo dotado con 20 millones de euros, frente a los 12 millones de 2012.

“En 2014 queremos que los incentivos fiscales a la producción ascienda a 32 millones de euros y el fondo para el apoyo a la cinematografía a 16 millones, de los 9,4 millones actuales”, declaró Frankova.

Los agentes del sector, como la empresa de servicios Stillking Film o la empresa de coproducción Dramedy Productions, creen que el país está en el buen camino.

“Esperamos que los incentivos en 2014 aumenten aún más, y creemos que el nivel natural de financiación sería de 37 millones de euros, en relación a la capacidad de producción del país”, dijo a Efe David Minkowski, jefe de Producción de Stillking.

Su “Misión: Imposible – Protocolo Fantasma” fue la primera producción de Hollywood que obtuvo las ayudas según el reglamento de 2010, normativa que también ha favorecido otras series de televisión producidas por Stillking como “Missing”, para la cadena ABC, o “Crossing Lines”, para NBC.

La nueva ley asegura la recepción del 20 % de los gastos incurridos en suelo checo, e incluso un devolución del 10 % por las retenciones fiscales a los no residentes.

cine_m“Se puede obtener el 20 % o también por grabar música, con las actividades relacionadas con la producción del cine y televisión”, precisó a Efe Filip Bobiňski, director ejecutivo de Dramedy Productions.

Dramedy hizo adaptaciones checas del popular formato televisivo español “Periodistas” (“Redakce”) y “Los Serrano” (“Horakovi”), y desarrolló luego otra serie al estilo de “Cuéntame” (“Vypravej”), que le dio la Ninfa de Oro en el festival de TV de Montecarlo en 2011 por la mejor producción europea.

Sobre la situación del sector, Bobiňski afirmó que “estamos contentos, aunque cada año en la Asociación de Productores estamos luchando por el presupuesto de esos apoyos, pero en general vemos un futuro, y que podemos ser un país coproductor”.

Los productores españoles y latinoamericanos no han aprovechado de momento las posibilidades que ofrece el socio comunitario.

“Veo que hay más productoras españolas que quieren venir, hay proyectos en desarrollo, y todavía falta la financiación en la parte española, pero creo que hay mucho potencial para trabar juntos”, apostilló Bobiňski.

Además de los incentivos, que hoy por hoy resulta decisivo a la hora de decidir el lugar del rodaje, también son atractivos los costes de producción: un asistente de dirección puede cobrar al día en la República Checa 240 euros, lo mismo que un productor de línea, mientras que un director de fotografía 600 euros y un diseñador de producción 240 euros.

Son precios orientativos, ya que “en este sector no hay sindicatos, y todo es negociable”, aclara a Efe Ludmila Claussova, representante de la Comisión Checa de Cine, que asesora a los productores extranjeros.

Filip Bobiňski, director ejecutivo de Dramedy Productions

15. 01. 2014

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