Exiliada republicana centenaria recibe en Praga medalla de Isabel la Católica

Benita Gil Lamiel recibió en Praga la condecoración de la orden de Isabel La Católica al mérito civilLa exiliada republicana Benita Gil de Serrano, de 101 años, recibió hoy, en un sencillo acto celebrado en su domicilio de Praga, la condecoración española de la orden de Isabel La Católica al mérito civil.

El embajador español en Praga, Pascual Navarro, destacó que “la lealtad en el compromiso con España, con sus raíces, con el idioma español, y con la familia y compatriotas españoles, es una constante en la vida de Benita que hoy queremos reconocer”.

La condecorada cumplió el 14 de enero pasado 101 años, y tiene a sus espaldas una larga trayectoria como maestra, traductora e intérprete, secretaria y sindicalista, madre y abuela y, desde 1980, jubilada y observadora crítica de la realidad española.

“Era maestra, y siempre consideré que si me quedaba me hubieran echado de la enseñanza”, aseguró hoy Gil, que fue una “republicana convencida” y que veía su destino “unido al de la República”.

Por ese motivo se exilio en enero de 1939, en los compases finales de la Guerra Civil española.

Rodeada de hijos y nietos, la condecorada ha quitado importancia al galardón al decir que “hacerse viejo no es mérito”.

Benita Gil nació en 1913 en La Ginebrosa (Teruel), fue maestra de profesión, y perteneció a la Agrupación Provincial de Maestros de Primera Enseñanza en Zaragoza.

Durante la Guerra Civil enseñó en Alcañiz (Teruel) y Llansá (Gerona), y residió también en Mas de las Matas y Teruel.

“En Alcañiz me incorporé al grupo de la FETE (Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza) y me nombraron secretaria de organización. Enviaba volantes a los maestros, movilizándolos y poniendo a parir a los nazis”, recuerda.

Tras abandonar España, se exilió en Francia, donde se casó con Felipe Serrano y tuvo dos hijos.

Con la ilegalización del PCE en 1950 por la IV República francesa se desató una ola de redadas para poner fin a las actividades de los comunistas españoles en el país galo.

Así, en 1951 Gil y su familia acabaron en la entonces Checoslovaquia comunista, donde trabajó ocho años de operaria en la empresa textil Vlnola (Ustí nad Labem). “Los primeros años fueron difíciles por la lengua y las estrecheces económicas.

Había colas y dificultades”, dice sobre esos primeros años de la década de los 50. Y de la gastronomía guarda también un recuerdo imborrable: “Los checos con tener harina y margarina solucionaban su alimentación. A nosotros nos gustaban las verduras y legumbres, que no las teníamos”.

De ahí su costumbre de traerse la maleta llena de pimientos cada vez que volvía del extranjero. Entonces “andaba con un diccionario chiquitito. Con él me desenvolvía para comprar”.

En los años de Ustí nad Labem. Benita Gil con sus hijos Dely y FelipeEl partido los envió a Praga a principios de los años 60, y ella trabajó en la Federación Mundial de Sindicatos (FMS), donde ejerció como secretaria de la Sección Latinoamericana durante 17 años.

Su etapa en la FMS le resultó especialmente gratificante: “Era un sitio privilegiado, como sueldo y manera de trabajar. A veces pensaba que era útil, pero los que realmente hacían las cosas eran los trabajadores”.

En la federación pudo entrar en contacto con muchos sindicatos latinoamericanos, con la entonces ilegal en España Comisión Obreras (CCOO), y participar en encuentros sindicales de Chile, Cuba y Europa del Este.

Gil Serrano y su marido regresaron a España en 1980, y encontraron el país “muy cambiado”.

“Voté por primera vez en 1982 con una rosa en la mano”, recuerda emocionada.

Y también que la transición fue posible gracias a “gente buena de la UCD”, entre los que cito a Adolfo Suárez y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón.

Pero los problemas de salud hicieron que regresaran Felipe y Benita a Praga en 1992, también para estar cerca de sus hijos y nietos.

“El exilio, a pesar de todas las dificultades que nos ha impuesto, es también gratificante”, resumió hoy al recibir la medalla.

Benita Gil: Benita Gil y el embajador de España, Pascual Navarro Benita Gil luce su condecoración Benita Gil recibe el saludo de Nuria Sardá Vidal Fila de arriba: de izda. a dcha., Felipe Serrano, Klára Sykorová, Mariana Serrano y Dely Serrano. Fila de abajo: de izda. a dcha., Adela Sykorová, Benita Gil Lamiel, Tereza Serrano Al acto acudieron familiares, amigos, personal de la embajada y de la Asociación de Españoles en la R.Checa

25. 02. 2014

2 Comments to “Exiliada republicana centenaria recibe en Praga medalla de Isabel la Católica”

#1  EncarnaciónSoriano lo escribió (28.02.2014 - 10:46)

Muy, muy contenta de leer este articulo sobre Benita.La quiero mucho puesto que la conozco desde los aňos 50. Es una mujer fantastica, se merece todo lo mejor. E. Soriano

#2  Pilar Cano lo escribió (02.03.2014 - 10:16)

Emotiva y merecida condecoración.
Felicidades.

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