La Laterna Magika de Praga pone en escena un viaje al origen del cine

Camera obscuraLa luz, la danza y la música se alían en el nuevo espectáculo de la Laterna Magika de Praga, un homenaje a Edward J. Muggeridge (1830-1904), una figura clave en la evolución de la fotografía y pionero de la imagen en movimiento de la que nacería el cine.

La obra “Human Locomotion”, que se acaba de estrenar en el escenario praguense, es un original espectáculo que aborda, de forma cronológica, los hitos de la vida contradictoria de un visionario que firmaba sus obras también como Helios, en honor al dios del Sol y la luz.

Muggeridge fue “un visionario, hombre de progreso en su esfera, y no sólo como técnico, sino también como creador plástico. Influyó en muchos artistas y gente que luego hicieron fotografía. Y ayudó a pensar cómo se percibe el mundo, el movimiento y la velocidad”, dijo a Efe el dramaturgo, Jakub Kopecky, responsable de la obra.

El viaje por la vida des este “pragmático preciso”, este “mediocientífico y medioartista”, este “aventurero apasionado por descubrir cosas”, incluye capítulos de su accidentada vida amorosa, que le llevó incluso a cometer un homicidio para vengarse del amante de su mujer.

La escenificación de “Human Locomotion” aúna la plástica de Kopecky (nominado en 2006 al prestigioso galardón teatral “Alfred Radok”), la danza moderna de Jan Kodet (discípulo de coreógrafo portugués Rui Horta) y la música estilo “bluegrass” o “country” de Petr Kalab, y la sitúa en un escenario multimedia, la Laterna Magika, nombre que destila gran simbolismo de luz y movimiento.

“Un buen tema para este espacio”, según Kopecky, que se siente fascinado por la dicotomía entre la vida ordenada y metódica de Muggeridge, en su intento de captar la luz, y los problemas sentimentales que afrontó.

De la secuencia de escenas de “Human Locomotion” destaca la carrera de caballos, en la que las bailarinas portan una gran cabeza, se mimetizan con los animales, e imitan con virtuosismo la tensión de los equinos antes de una carrera.

O el uso de una cámara oscura, en cuyo interior se han introducido Flora, mujer de Muggeridge, y el general Larkins, el amante, escenificando una infidelidad, y cuya imagen se proyecta en un muro mientras el engañado explica a otros el invento, tan absorbido con su hallazgo que no repara en lo que pasa dentro.

“No queríamos hacer una proyección que congela, sino utilizar la cámara oscura, que tiene una proyección orgánica. Tiene vida. Crea un cuadro analógico, animal”, explicó Kopecky.

Flóra en su traje de lutoTambién destaca la belleza visual de una escena en la que Flora pinta de negro, con su vestido de luto, por la muerte de Larkins, un sueldo de baldosas blancas.

Además de acelerar la fotografía, con la creación de un obturador más rápido, Muggeridge construyó un sistema cronofotográfico compuesto de 24 aparatos de fotos, con lo que pudo crear una secuencia animada.

Esto le sirvió también para cerrar la célebre disputa acerca de si un caballo deja en algún momento de tocar el suelo durante su galope.

Su forma de captar el movimiento sigue entre nosotros y no ha perdido vigencia: “Se trata de esas secuencias de fotos en las agendas que, al barajarse, crean serias animadas”, recuerda Kopecky.

Y luego están los “gifis” y “banners”, basados en el mismo principio, y del que resultan imágenes animadas que son hoy tan utilizadas, por ejemplo, en forma de “smileys”.

Muggeridge, además, “utiliza mucho un retel para montar las fotos juntas, lo que recuerda al sistema de los programas tridimensionales. Toca esa tecnología directamente en las estética de la fotografía”, dice el experto.

Pero las imágenes de Muggeridge, dejando al margen los avances técnicos, siguen reflejando, según Kopecky, “manos bastas, lo mundano, un cierto nivel de salvajismo del siglo XIX”, con un San Francisco que aún tenía mucho de “salvaje Oeste” y del carácter que influyó en el desarrollo de los Estados Unidos en el siglo XIX.

Una época en la que Muggeridge jugó un papel precursor en convertir aquella región en la Meca del cine, aunque, debido al incendio que asoló San Francisco en 1906, esa industria acabó por establecerse en Los Ángeles.

Carrera de caballos

14. 03. 2014

Coméntalo: