España era “una tierra prohibida e inalcanzable”, según hispanista galardonada

De izda a dcha, Anna Mištinová, el embajador español, Pascual Navarro, y Blanka StárkováComo “tierra prohibida e inalcanzable” o, paradójicamente, como “la tierra más lejana para nosotros”, así rememoró su visión de España antes de la Revolución de Terciopelo la hispanista checoslovaca Anna Mištinová, al recibir hoy la encomienda de la orden del mérito civil, concedida por el rey Juan Carlos I.

“Confieso que fue una gran sorpresa”, dijo Mištinova, emocionada, a la nutrida representación de hispanistas checos que acudieron a la entrega del galardón en la residencia del Embajador de España en Praga.

La periodista y traductora Blanka Stárková fue la otra condecorada, en este caso con la cruz oficial de la orden de Isabel la Católica, y, al igual que Mištinova, “en reconocimiento por su trabajo para fomentar las relaciones entre la República Checa y España”, señaló el embajador, Parcual Navarro.

Se trata de una paradoja, admitió Mištinova, pues los países de América Latina fueron, al inicio de su trayectoria académica, más accesibles que “la cuna del castellano”  .

Durante las tensas relaciones entre el régimen socialista checoslovaco y la dictadura de Francisco Franco “no pudimos viajar allí, y lo hicimos gracias a los libros, que fueron las alas de nuestra imaginación”, añadió la académica, directora del Departamento de Filología Hispánica de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Carolina.

Anna Mištinová es felicitada por Petr ČermakPero, en medio de esas rigideces, pudo hacerse una idea de las variedades de la lengua de Cervantes.

“Me impresionó por su enorme riqueza, fuerza y significación universal”, precisó la estudiosa, con 40 años de docencia a sus espaldas y especialista en el español de América.

Se refirió también a los problemas que afrontó cuando el movimiento aperturista conocido como Primavera de Praga (1968) fue acallado violentamente y con ello se cercenaron las posibilidades académicas de no pocos intelectuales.

Fue entonces cuando Mištinová tuvo que ejercer la docencia en la Casa de la Cultura Cubana, lugar de concentración del mundo hispanohablante y que surgió tras la Revolución de Fidel Castro.

“Yo daba un curso del español allí, cuando no pude trabajar en la Universidad después del 68. Hubo una biblioteca con sala de exposiciones, que ofrecía también unas sesiones de cine”, explicó.

En su alocución, Mištinova evocó a los fundadores del hispanismo checo moderno, citando a Oldřich Bělič, Oldřich Tychý, Josef Polišenský y Josef Dubský, y sin olvidar mencionar a su mentor, Josef Forbelský, “que me dio el primer impulso para estudiar filología”.

También recordó la visita del Don Felipe, príncipe de Asturias, a Praga en mayo de 2001 para “participar en un encuentro con los hispanistas, un debate no formal, espontáneo”.

Mištinova se refirió asimismo a las gestiones de búsqueda de una sede para el Instituto Cervantes, al primer bachillerato en el liceo bilingüe de Budejovicka (Praga), y a las donaciones de libros al Instituto de Estudios Románicos, un centro que por sus fondos bibliográficos “se cuenta entre los mejores y más grandes de Europa Central”.

Por su parte, Blanka Stárková tuvo palabras de agradecimiento a los profesores Polišensky, Bělič, Tichý y Hedvika Vydrová, si bien reconoció que no fue “siempre extremadamente disciplinada” en las clases.

Blanka Stárková es felicitada por Pavel ŠtěpánekExplicó que “ya desde los años 60 fui traduciendo la literatura española y latinoamericana, y siempre tuve suerte con autores buenos”, entre los que figuraban Julio Cortázar, Miguel Delibes, Gabriel García Márquez o, actualmente, Javier Marías.

Pero es fuera de los círculos académicos donde descubrió su interés por el periodismo.

Según Stárková, “los periodistas nunca surgen de pequeños, ni por la escuela”, por lo que su encuentro con esa profesión responde más bien a “una casualidad”.

“Fue una casualidad de la vida, que a finales de los años 60 yo buscaba algún trabajo. Fue una época bastante difícil después del año 68. Un amigo mío (el hispanista y colega de facultad Vít Urban) trabajaba en Radio Praga en las emisiones latinoamericanas”, recordó.

“Comencé a trabajar ahí, pensando que dentro de pocos meses dejaría de hacerlo. Y fue el trabajo de toda la vida”, añadió Stárková, que ha combinado el periodismo con la traducción, esto último gracias “al empujón” que recibió del poeta, traductor y escritor de relatos por entregas Pavel Šrut .

Y así en Radio Praga entró en contacto con españoles exiliados que trabajaban allí, si bien “no trabajamos con los españoles directamente, porque ellos tenían su propio servicio en español. Pero más bien con los chilenos que se exiliaron después del golpe de Pinochet”.

Entre ellos citó a Pilar Barahona y Rolando Carrasco, que después del restablecimiento de la democracia en su tierra natal regresaron al país sudamericano.

De izda a dcha, Blanka Stárková, Josef Forbelský, Anna Mištinová y Pavel Štěpánek

Asistieron familiares de los galardonados, como la embajadora checa en Eslovaquia y ex primera dama, Livia Klausová

El embajador de España, Pascual Navarro

Anežka Charvatová y Petr Čermak

04. 04. 2014

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