Archiduque asesinado en Sarajevo quiso ceder poder a las naciones de la Monarquía

El archiduque Francisco Fernando y su mujer, Sofía ChodekEl archiduque Francisco Fernando D’Este, asesinado en 1914 en Sarajevo, tenía claro que había que delegar poder a las naciones que conformaban la monarquía, recortando las competencias de Budapest y aumentando las de Praga, señaló su bisnieto, Nikolaus Hohenberg.

Hohenberg estuvo en Praga para participar en un coloquio e inaugurar la exposición “La gota que derramó el siglo”, instalada en el Instituto Cervantes, con ocasión del centenario de la Gran Guerra.

“Sentía que era imposible mantener la lealtad de sus súbditos en este grandísimo Estado, tan multinacional, si se iba a gestionar de forma centralista”, declaró en una entrevista Hohenberg, que tiene nacionalidad austríaca y trabaja de asesor financiero en Londres.

El archiduque quiso evitar que la monarquía saltara en pedazos y “una cosa que planeó fue dar a los bohemios más derechos. Era una anomalía histórica que el emperador Francisco José no fuera coronado en Bohemia, ya que todos los Habsburgos fueron coronados reyes de Bohemia”, añadió el descendiente, de 53 años.

Otra de los puntos de la agenda del sucesor al trono austro-húngaro era “dar más autonomía a los eslavos en la parte sur, a los croatas, serbios, bosnios, y no quería en absoluto tener este tipo de gestión centralista”, como se decretó en 1848 con la monarquía “bicéfala”, por la que el jefe de la monarquía era emperador de Austria y rey de Hungría.

Si hay algo que Francisco Fernando particularmente sentía, según Hohenberg, era “que debería romper la excesiva centralización de los húngaros, que estaban gestionando un estado por su cuenta, que era muy húngaro, y las diferentes nacionalidades por debajo no eran tratadas muy bien”.

No siempre encontró apoyo en la familia reinante, donde el elemento nacionalista alemán y húngaro eran fuertes. Además las reformas que pretendía eran de excesivo calado, también para el viejo Emperador Francisco José I, como reconoce el bisnieto.

Nikolaus Hohenberg en el Instituto Cervantes de Praga“El emperador era demasiado viejo para cambiar las cosas, y esto le hacía impaciente, con lo que a veces perdía las riendas”, destacó su descendiente.

Entre los principales detractores en la familia estaba los miembros de la poderosa rama de los Habsburgo de Teschen, de la que procedía la reina de España y madre de Alfonso XIII, María Cristina.

Hohenberg concuerda con la historiografía checoslovaca en que a D’Este no le perdonaron que contrajera matrimonio morganático -entre desiguales-, con la condesa bohemia Sofía Chodek.

“En su familia, su elección de mujer fue visto como algo impensable, porque las leyes familiares eran muy estrictas. Pero él sentía que quería a esta mujer y estaba dispuesto a ceder todo, incluso los derechos al trono”, señala.

Pero el emperador Francisco José se dio cuenta que era hombre de talento, y “no quería excluirlo de la sucesión y llegaron a este compromiso”, por el cual los hijos de ese matrimonio no podrían heredar la corona, recuerda también.

Sin embargo, como Hohenberg hace notar, “estaba claro que el archiduque estaba muy insatisfecho que su familia no siempre trataba a su esposa con el respecto que esperaba. Y eso tampoco fue fácil para ella”.

Ello llevó a la familia aislarse de la corte vienesa y a hacer su propia vida en el castillo de Konopiste, cerca de Praga, donde nacieron Sofía y Ernesto.

En el imaginario popular, D’Este aparece como un hombre terco, irascible y fanático de la caza, y prueba de ello son los más de 800 trofeos de presa en un pasillo del ala sur de Konopiště.

Aquel hombre de cara seria, cuando aparece retratado en uniforme militar como jefe máximo del ejército Autrohúngaro, era otro en las fotos “off the record”, donde se entrevé “su gran sentido del humor”.

“Nosotros le conocimos como una persona afable y hombre de familia. Un marido amante. Un padre excelente. Se llevaba a su hijos cuando viajaba. Amaba a su familia. Y esto da un cuadro distinto”, dice.

De izda. a dcha., Johanna Hohenberg, Nikolaus Hohenberg, Teresa Hohenberg, Marie-Elisabeth Hohenberg nee Gräfin von Westphalen zu Fürstenberg, Sophie Hohenberg y Karl HohenbergCon el fin de la monarquía en 1918 y la aparición de las nuevas repúblicas centroeuropeas (Austria, Checoslovaquia, Hungría y Yugoslavia), sólo la hija mayor del archiduque pudo quedarse en Bohemia, tras contraer matrimonio con un noble local.

Sus hermanos Maximiliano y Ernesto tuvieron que exiliarse -Sofía lo haría en 1946- y luego afrontar las asperezas del campo de concentración tras la anexión de Austria por la Alemania nazi.

Desheredados, habiendo tenido que renunciar al apellido Habsburgo y a sus propiedades en Bohemia, afrontando el exilio y los campos de concentración, Hohenberg reconoce hoy que “no nos sentimos perjudicados”.

El haber quedado desposeídos “nunca constituyó un tema”, sino más bien fue la continuación de una “una paradoja”.

Una paradoja que comenzó con un archiduque que, contra viento y marea, “amó” a su familia y se dijo a si mismo: “Es como es y no me importa”.

Es de reseñar, además, que los hijos del archiduque conservaron el vínculo afectivo y una estrecha relación con su Bohemia natal, y también ciertos lazos con el mundo hispánico.

Algo que se manifestaba en momentos insospechados. “Siempre que había fútbol, tenis o hockey sobre hielo, ella (Sofía) apoyaba al equipo checo. O era a Iván Lendl. Sin ninguna duda”.

También Maximiliano mantuvo encendida esa llama patriótica. “Mi abuelo iba regularmente a la Iglesia de los Checos en Viena, donde había misa checa. Habló checo de manera fluida hasta su muerte. Y en Navidad cantaban los típicos villancicos checos”.

En cuanto a la pista española, Hohenberg reconoce que fue más bien una coincidencia.

“Yo y mi hermana (Henrieta) pasamos seis años en Argentina cuando éramos niños. Mi hermano menor (Maximiliano) nació en Buenos Aires, pero dejamos aquello cuando él tenía dos años”, señaló.

Y además, apostilla Hohenberg, tanto mis abuelos como mis padres fueron a España en su luna de miel”.

27. 06. 2014

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