De pesca por Bohemia central

Carpa común Las vacaciones son ocasión de practicar deportes de adrenalina, de hacer las maletas rumbo a países soleados y exóticos, ya sean Cuba o Vietnám, o también de divertirse con actividades menos perjudiciales para la salud o el bolsillo, como la pesca.

Aunque en esto del bolsillo hay que matizar, porque entre unas cosas y otras, cada temporada de pesca en la República Checa te puedes dejar tus buenas 2.000 coronas (75 euros) sólo en permisos.

La licencia nacional de pesca, que permite “faenar” en cualquier río o lago del país, cuesta 1.200 coronas. Pero eso no es todo.

La Federación de Pesca checa obliga a los interesados a unas brigadas en beneficio del sector, como limpiar estanques, mantener instalaciones y otras cosas.

Para quedar exonerado de esas horas de trabajo gratis hay que pagar otras 800 coronas.

Además, con el objeto de evitar una excesiva concentración de pescadores en los ríos y lagos más solicitados, hay que reservar plaza en la Federación.

En los documentos de pesca que uno lleva consigo debe especificar el horario de su jornada de trabajo, y las piezas que captura.

Claro que el pescador furtivo no tiene que afrontar todas estas trabas administrativas.

Pero la contrapartida son sanciones severas, que pueden ascender a dos años de cárcel, prohibición de pescar, confiscación del equipo y una multa dineraria en el caso de que incurra en el delito de saqueo de ríos.

Por esto se entiende la pesca en grandes cantidades, despoblando la zona de peces, peor si son especies protegidas y en época de veda, y con el objeto de hacer un beneficio.

Y, en el caso de crimen organizado, las penas de prisión pueden ascender a cinco años de cárcel, por lo que no hay que andarse con chiquitas.

Obtenidos los preceptivos permisos, uno puede echar el sedal y esperar a que piquen.

Los jóvenes checos también disfrutan de la pescaEn realidad, como aparejo basta un sedal de unos pocos metros, un anzuelo y un trozo de pan negro.

A falta de pan, se pueden utilizar gusanos o moras silvestres, que por estas épocas se encuentran en la maleza junto a los estanques y ríos.

Dicen que en los ríos de Bohemia central, en concreto en la ribera del Sázava, los peces no entran bien esta temporada, pero en los estanques es otra cosa.

Tuvimos la satisfacción de coger unos cuantas carpas herbívoras (en checo, amur), que son mucho más sabrosas que las carpa común (kapr obecná).

De estas segundas cogí un “naháč”, como se llama a las carpas sin escamas, un hermoso ejemplar de 1,2 kilos que formó parte del grill.

La verdad que es no mostró mucha resistencia, aunque tuvimos que sacarle del agua con ayuda de una papelera, ya que el sedal no era lo bastante fuerte.

También encontramos varias almejas de río, de un tamaño casi descomunal, pero no formaron parte del grill ya que no teníamos mucha confianza sobre la salubridad del fondo de aquel estanque.

31. 08. 2014

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