El despertar de la señorita Prim

El debut de la periodista económica Natalia Sanmartín Fenollera“El despertar de la señorita Prim” (Planeta, 2013) es una delicia de novela y, curiosamente, la primera que publica Natalia Sanmartín Fenollera, periodista del diario económico “Cinco Días”.

Abre además unos cuantos debates: sobre la economía y organización del trabajo, el sentido de los estudios universitarios, la escuela en casa, la identidad de la mujer, la conversión.

Algunos de estos temas son bastante actuales, y están tratados desde la vivencia de una mujer inconformista del siglo XXI. Es notorio -y de agradecer- el intento de encontrar respuestas a esos interrogantes.

La persona que me recomendó esta novela me puso la miel en los labios al decir que por esas páginas circulan personas con nombre propio como Darcy (Fitzwilliam Darcy, el protagonista de “Orgullo y prejuicio”) o Wickam (George Wickam, el villano de la misma obra de Jane Austen), entre otros.

El entorno en que se desarrolla el relato, el pueblo de San Ireneo de Arnois, tiene más bien el aire mágico de las localizaciones de las hermanas Brontë, como el Thornfield de “Jane Eyre” o el Bruselas de trazos góticos de “Villete”. Y menos que ver con el realismo prosaico de los lugares típicos de Austen, como Brighton, Bath o Netherfield.

Pero es en el inconformismo de Sanmartín Fenollera donde encontramos mucho en común con la Austen. Claire Tomalin, una de las principales biógrafas de la gran novelista inglesa, describía su carácter como provocador. Dio muestra de ello desde la adolescencia, y eso se plasmó en obras de juventud.

Es fácil decir esto siendo hombre, y habrá unas cuantas mujeres que discreparán conmigo. Pero pienso que la creadora de Prudencia Prim es inconformista porque hace una valiente radiografía de las de su sexo en los momentos actuales.

Como la radiografía que hace Austen a su personaje “Emma”, hasta lograr descubrir ella misma quién es… bueno, con la ayuda de un hombre. En el caso de Emma Woodhouse es Knightley. Y en el caso de Prudencia Prim, el hombre de la silla, cuyo nombre nunca conocemos, pero que se parece mucho a Darcy.

Sólo agradecer a Dora Poláková y Jana Novotná por la magnífica traducción, y desear a Deliberia que venda muchos ejemplares, porque el título se lo merece.

Al final me preguntaba si existirá alguien en la República Checa capaz de escribir un libro así.

12. 03. 2015

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