Europeo, ecólogo, agricultor y archiduque de impronta toscana

El archiduque Andrés Salvador de Habsburgo Lorena en PragaMe aclara al inicio que no es personaje al que valga la pena entrevistar. ¿Puedo discrepar? Aunque tenga 79 años. Y ocupe el número cuarenta y ocho en la línea de sucesión en la Casa de Habsburgo. Se llama Andrés Salvador de Habsburgo Lorena, de la rama Toscana de la dinastía.

Vive con su familia en un lugar apartado. Una explotación forestal en Gmünd, ciudad austríaca de frontera, y cuya parte checa se llama České Velenice. No es casual eso de vivir en la frontera. Por lo que cuenta, las fronteras significan mucho para él. Ahí se ha forjado Europa. Y él es europeo.

“No hay que olvidar que Europa fue creada en sus fronteras, y jamás en sus metrópolis. Los europeos que han hablado la lengua del vecino han fortalecido a Europa, y no los que representaban a Austria, Alemania, España o Italia”, explica.

Aún así, reconoce que el idioma checo resulta difícil. Por suerte, “los checos aprenden con facilidad el alemán, mientras que el alemán es como es, y no aprende otra lengua”, dice.

A pesar de sus reticencias iniciales sigo preguntando. Le preocupa el laberinto en que se ha metido la economía mundial. Las altas tasas de endeudamiento son insostenibles. Esto no habría pasado si se hubieran aplicado recetas de la Escuela Austríaca de Economía. Si se hubiera dejado a los individuos actuar sin interferencias. Sin que el Estado o Banco Central manipulen los tipos de interés.

Parece un buen conocedor de esa doctrina económica, me refiero a la Escuela Austriaca, que ganó un premio Nobel, en la persona de Friedrich Hayek.

Hoy el más mediático de sus espadas es Peter Schiff, auténtico flagelo de la Reserva Federal estadounidense, con permiso de Reuters y Bloomberg.

A diferencia de Schiff, el personaje que hoy entrevisto huye de las cámaras, de los micrófonos, de los podcast. Tiene un castellano pulido, casi de vieja escuela, y con fuerte acento alemán.

A su paso por España, a donde llegó en 1952 con 16 años y donde ha residido medio siglo, asistió al nacimiento del Instituto para la Conservación de la Naturaleza (ICONA).

Se ha dedicado casi toda la vida a ese tema hoy tan de moda. La Ecología.

“Sin lugar a dudas, la persona que viene de fuera tiene ideas más frescas, genuinas de ver posibilidades de crear algo”, recuerda su paso como asesor de la organización, en la que se dedicó a las especies acuáticas de agua dulce.

“Tuve la suerte de estar ahí para las especies acuáticas de agua dulce, porque España aunque tenga 4.000 kilómetros de cosa, la riqueza de España es la acuicultura de aguas continentales”, dice.

Y añade: “No puede ser que las compañías hidroeléctricas son las unicas que se aprovechan de la riqueza del agua, porque el agua produce fotosíntesis, incluso placton y eso alimenta lo peces y no hace falte falta traer la reina de pescado de Perú o de Chile para producir truchas”.

Fue uno de los principales responsables de la nueva Ley de Aguas de 1986.

Al recapitular sobre ICONA, se le nota esa vena noble y a la antigua usanza: “Era una cosa de Franco. Y funcionaba maravillosamente. Porque la licencia de caza era para toda España, y no como ahora”.

Después, tras el regreso a su tierra natal austríaca, trabaja en el sector maderero. Aunque ya no se dedica tan de lleno a la ecología, sigue siendo una de sus preocupaciones.

“Vamos a decir que el ataque del sistema contra la naturaleza es tan brutal que poco a poco la gente se da cuenta que lo que más tenemos que defender es la naturaleza”.

Le preocupa el bienestar de los osos polares, del lince y de las palmeras, que en la costa levantina han sucumbido al embite del escarabajo picudo.

En su otra faceta, la de trabajador del campo, el archiduque es muy crítico con las disposiones de Bruselas.

“Son muy duros las imposiciones, no sólo en España. Cualquier campesino de toda Europa sufre de las disposiciones que emanan de Bruselas. Y los campesinos trabajamos más en la burocracia que en cultivar”, explica.

Y todo ese trabajo desproporcionado ante los monitores de un ordenador “para que algún señor en alguna admons apriete un botón y sepa cuántos cultivos hay en una u otra región”.

El fotógrafo Javier Vallhonrat (izda.) y Andrés Salvador de Habsburgo LorenaA Praga vino por el centenario de Luis Salvador de Habsburgo Lorena, efemérides que atrajo a la capital checa una hermosa muestra fotográfica inspirada en la vida del archiduque, también de la rama Toscana. Siente que forma parte de esa rama, que fue innovadora.

“Mire el archiduque Johann, mire los inventos en el sector militar por los Toscana, mire los desecados de los pantanos de Lombardía, miren hacia atrás que en todos los lados hay innovacioens de esta rama d elos Habsburgo, que eran los más vitales y de los que él (Luis Salvador) sin duda es un buen representante, como yo en mi generación”, recuerda.

La trayectoria de Luis Salavador, viajero, etnógrafo, geógrafo y escritor, no puede compararse a la de Alejandro de Humboldt, que dio nombre a la Universidad de Berlín.

“Es otra trayectoria. Él no solo fue científico, sino que sobre todo fue un portador de cultura, y sobre todo con sus conocimientos de lenguas lo que más le importaba era la proximidad a la gente que le rodeaba”, dice hoy su familiar.

Esta rama, continúa, fue “más abierta a los cambios” y al progreso, lo que también significó hacer pactos con la nueva república austriaca creada tras la I. Guerra Mundial. Mientras que el resto de los Habsburgo se exiliaron, esta rama se quedó, lo que le valió el sanbenito de “Habsburgos republicanos”.

“Mi padre y nueve archiduques se han quedado en Austria y no se han ido con el emperador Carlos (el último Habsburgo en gobernar). No quiere decir que son antimonárquicos o que son republicanos. Ellos siguieron fieles a sus colaboradores y a las herencias”, apostilla Andrés Salvador.

Sí que tiene claro que el corrimiento de fronteras entre Austria y la República Checa en 1918, decidida por los aliados en su “falta de conocimiento”, ha sido traumática y no ha favorecido las relaciones entre ambos países.

“Se ha corrido la frontera entre Austria y la R.Checa a través de las líneas férreas, que han abierto unas heridas y han dividido familias, propiedades, tremendamente, sólo por fin de transporte. Eso no ha sido nunca olvidado ni perdonado”, explica.

21. 04. 2015

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