Graban en Praga primera partitura para clave y castañuelas de un compositor checo

Jíři Gemrot y Ludovica Mosca“Claveciñuela” del compositor checo Jíři Gemrot, primera obra para castañuelas y clave compuesta en la República Checa, fue grabado hoy en los estudios de Český Rozhlas en Praga.

“Es algo único, no conozco nada escrito para estos instrumentos (en R.Checa). Y claro que yo solo no lo habría escrito, porque nosotros los checos asociamos las castañuelas con la cultura ibérica. No es algo que sintamos como propio”, explicó Gemrot en una entrevista previa.

Gemrot, de 58 años, director de la orquesta de Český Rozhlas (la Radio Checa) y profesor de Práctica Instrumental en el Conservatorio, confiesa que quedó sorprendido al entrar en el mundo de las castañuelas.

“Me sorprendieron las posibilidad de este instrumento, las formas de tocarlo, y ha sido una revelación saber que en la historia de la música, en el siglo XVIII, hay muchas composiciones escritas para castañuelas. Esta literatura existe, pero no la conocemos”, dijo.

Ludovica Mosca antes de la grabaciónY ha podido acometer este proyecto con ayuda de Ludovica Mosca, música y coreógrafa franco italiana que reside en Barcelona y que ha participado en la grabación, junto con dos profesoras del conservatorio: la lituana Giedrė Lukšaitė-Mrázková y la checa Petra Žďárská.

Sobre la obra, que tiene como subtítulo “Tres bailes de tres cuartos para tres señoras”, Gemrot afirmó que “tienen un carácter de danza, con lo que excluye resolver temas filosóficos o artísticos serios -como hace el autor en otras obras-, y se trata más bien de una diversión cultivada”.

Ese indagar en el pasado con aires de modernidad, otra de las constantes del checo, lo hace ahora al combinar con colorido el clave con las castañuelas y “enfatizando la factura polifónica del clave, algo que no era típico en la música antigua”.

En cuanto a los tres movimientos, mientras que el segundo remite al vals, el primero y el tercero son bailes difíciles de encasillar, más agresivos que el segundo, y denotan quizás la inspiración en el flamenco, al estilo de una petenera.

Jíři Gemrot durante la grabación de Son reminiscencias “de algunas figuras del flamenco que hace una postura y da un taconazo”, confirma Gemrot.

Y añade: “A partir de esa figura compongo una música de danza libre, en una suerte de fantasía de danza, pero no es ni flamenco ni un baile concreto, pero lo digo baile porque tuvo esa inspiración”.

Para Ludovica Mosca, esta obra de Gemrot abre el panorama (de las castañuelas) en la República Checa “no sólo para improvisar con la música barroca, sino como instrumento de música de cámara”.

“Es un instrumento de percusión y merece tener música contemporánea”, afirmó en este sentido la franco italiana.

De momento, ya hay otros compositores que se han lanzado a emular a Gemrot y componer para este instrumento tan exótico para los checos.

 Giedrė Lukšaitė-Mrázková (izda.) y Petra Žďárská.Mosca calificó también de “gran honor” haber podido compartir este proyecto con Luksaitė-Mrázková, profesora de clave en el conservatorio (AMU), y que sustituye al menos durante este año a Lucie Žáková.

La tercera intérprete del grupo, Žďárská, pudo estrenar la obra de Gemrot unos días antes durante su examen de doctorado, y lo hizo en su nuevo clave de la Casa Vyhnálek de la localidad de Hovockovice, 21 kilómetros al noreste de Praga.

Un hermoso instrumento que utiliza cálamo de pluma de pájaro para golpear las cuerdas, tiene por lema “Un corazón que habla al corazón” y ha tardado cuatro años en hacerse a mano.

Petra Žďárská y su nuevo clave

11. 02. 2016

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