Soprano riojana Marta Jiménez interpreta en checo obras de Antonín Dvořák

La soprano Marta Jiménez y el pianista Héctor Francés en PragaLa soprano riojana Marta Jiménez interpretó el 28 de marzo en la localidad checa de Vrchlabí y el 29 en Praga obras del compositor checo Antonín Dvořák y lo hizo en el idioma original, acompañada al piano por el valenciano Héctor Francés.

Ambos recitales trajeron también al público de la República Checa obras de Antón García Abril, Manuel de Falla y Enrique Granados, con ocasión del centenario de la muerte del pianista leridano, fallecido dramáticamente durante la Primera Guerra Mundial.

“Admiramos a los compositores checos, y tanto (Bedřich) Smetana como Dvořák me parecen divinos. Dvorak tiene compuestas unas piezas para canto y piano que son maravillosas”, explicó la soprano antes de su actuación en la sala Atrium de la capital, donde ya cantó en el pasado.

La artista interpretó el aria romántica a la Luna (“A la Lunita en el cielo profundo”), la partitura más célebre de la opera “Rusalka” de Dvořák, y también la canción “Cuando mi vieja madre” del ciclo “Melodías Gitanas” del mismo compositor.

Jiménez ha podido estudiar la fonética checa con la ayuda de amigos y “gracias a internet”, pero ha tenido que trabajar las piezas “palabra por palabra, más que todo el repertorio”.

Reconoce que ha sintonizado muy bien con el contenido del aria de “Rusalka”.

La soprano Marta Jiménez interpretó en checo un aria de Antonín Dvořák“Nos pareció muy bonita, porque además las lunas en España, las puestas de sol, son maravillosas, y esta canción era pedir y no negar. Fue precioso hacerla”, señaló la artista de Calahorra.

Sobre Dvořák, Jiménez explicó que musicalmente “tiene una parte que te engancha, y si luego a esto le unes lo que quiere decir el texto, es cuando te quedas más prendada”.

Y añadió: “Su música siempre va buscando un clímax, y luego cuando llega ahí es perfecto. Me produce un placer cantarlo, y me imagino que a otros también les sucede. Y es música muy fácil para el oyente, que no está acostumbrado a la música clásica”.

Algo similar le ocurre con Smetana, que entre otras piezas compuso la célebre partitura romántica “Má vlast” (Mi patria).

“Lo escuchas y tiene como los ‘hits’ del verano, algo que te está enganchando, un punto mágico, comercial que lo quieres volver a escuchar”, señaló la riojana, que es vicepresidente de la asociación Juventudes Musicales de Calahorra.

Para Francés, esta fue su quinta visita al país centroeuropeo, donde en 2011 grabó para la Radio Checa la obra completa para violonchelo y piano del compositor gerundense Xavier Monsalvatge y en 2013 un CD con ocasión del 80 aniversario del compositor García Abril.

Durante el ensayo en el Atrium de PragaPara él, la República Checa “quizás no ha sido un trampolín, pero me ha complementado mucho. Quedarte en tu país solamente, es como que no te has llegado a formar del todo”.

Sobre las aptitudes del público checo, los dos artistas coincidieron en que la gente “trabaja el concierto”.

“Había en el programa el texto que yo cantaba, con su traducción en checo, y ellos hicieron u trabajo bárbaro. No se sentaron pasivamente a escuchar. Esto no pasa nunca jamás en España”, señaló la soprano, que en 1998 fue embajadora española para la UNESCO en el departamento “Cultura de Paz”.

“La canción es a veces un poco más difícil, porque no es lo que hemos escuchado en la radio, lo que hemos visto en teatro. Y tienes que esforzarte mucho con gestos. Sin embargo aquí, la gente trabaja en el concierto, se estudio el texto, se mete dentro de la obra. Verdaderamente notas que el aplauso es un poquito más entregado”, apostilló Jiménez.

01. 04. 2016

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