Una mirada nostálgica a las estrellas de Karlovy Vary

El Hotel Thermal del Karlovy VaryEl festival de cine de Karlovy Vary nació en 1946 y es el de más solera de Europa después de Cannes.

Por él han desfilado numerosas estrellas del séptimo arte, desde Frank Capra a Mel Gibson.

Algunos conocidos críticos, como Eva Zaoralová, Mirka Spáčilová o Jiří Borovička, han recordado momentos estelares, impresos indeleblemente en la memoria.

Tuviero lugar, casi siempre, en torno al Hotel Thermal, epicentro del festival.

“El Thermal fue diseñado realmente como palacio de cine, para las necesidades de la cinematografía, y luego se empezó a reconstruir en estilo Spa, para lo que no estaba previsto”, dijo la periodista Zaoralová, que durante años fue directora artística del certamen.

“Todos nos envidian que tenemos aquí este complejo de salas”, añadió la checa, desde el Grand Hall hasta la Sala de Congresos, con su excelente acústica, y otras pequeñas salas en este edificio que no resulta del gusto de todos y fue inaugurado en 1978.

Las estrellas y los VIP se alojan en el Grand Hotel Pupp, Olympia o President, muy lujosos, mientras que el Thermal quedan para los periodistas, por cuestiones de cercanía.

El director italiano Roberto Andò comentó que “nunca su película había sido pasada en un ambiente tan hermoso”, aseguró Zaoralova sobre el Grand Hall del Thermal.

Michael DouglasSobre los discursos tras recibir el Globo de Cristal por su trayectoria cinematográfica, Zaoralová estimó especialmente el de Carlos Saura.

“Algunos lograron decir cosas muy cultivadas, y valoraron el festival, no sólo con frases protocolarias, para que el público se de cuenta de cuánto valores el galardón. Uno de ellos fue Carlos Saura”, señaló.

Por otro lado, la checa lamentó que el festival aún no ha conseguido que venga Pedro Almodóvar, cuyo cinta “Julieta” fue uno de los reclamos de la 51. edición, que ahora concluye.

Pero ya estuvieron aquí Gael García Bernal y Javier Bardem, “que aún son jóvenes para obtener el premio, pero otros, como Antonio Banderas, ya obtuvieron el Premio del Presidente”, recordó Zaoralová.

“Los mejores años fueron a mediados de los 90. No fueron una o dos estrellas, sino cinco o seis. Me acuerdo de toda una serie, como Gina Lollobrigida, Pierre Richard o Michael Douglas “, declaró Mirka Spacilova, del diario MF Dnes.

Gina Lollobrigida, recuerda Spacilova, le lanzó un elogio por sus bermudas y le dijo que “eran muy ‘chick’”.

Scarlett JohanssonEn aquella época, cuando los checos se afanaban por poner tierra por medio con su pasado totalitario, llegaban a Karlovy Vary actores que eran un soplo de aire fresco y una confirmación de la libertad política recién alcanzada tras la Revolución de Terciopelo.

Pierre Richard, conocido por sus papeles de torpe soñador en comedias “nos habló sobre vino”, o Michael Douglas “sobre sus vacaciones”, recuerda la checa.

Morgan Freeman, Óscar por “Million Dollar Baby”, explicó que a los negros es correcto decirles “black” y no hace falta llamarles “afroamericano”, añadió.

También pasó por aquí la popular Whoopi Golberg, que obtuvo el Óscar con “Ghost”.

Para Spacilova, la entrevista con Edward Norton, tres veces nominado a la estatuilla hollywoodiense (la última por “Birdman”), resultó más bien ardua.

“Era muy amable, pero quería hablar todo el rato sobre Vaclav Havel, con lo que fue la entrevista más difícil”, reconoció.

Robert Wise, director de Los críticos recuerdan también las visitas a Karlovy Vary, tras sus primeros pasos en el cine, de los estadounidenses Leonardo Di Caprio y Scarlett Johansson, y las británicas Keyra Knightley y la entonces jovencísima Julie Ormond, con su mochila a la espalda.

“Me acuerdo del joven Di Caprio, que tiraba piedras a los peces en el río Tepla. Iba en camiseta con el logotipo del festival acompañado de sus abuelos”, recuerda por su parte el conocido crítico de cine de la agencia ČTK, Jiří Borovička.

Borovička, que vino aquí por primera vez en 1980, fue testigo del ataque de apendicitis de Gregory Peck, que estuvo al borde de la muerte, por lo que tuvo que ser intervenido sin que los “paparazzi” asomaran por el hospital.

“En los 90 los servicios de seguridad no se ponían tan nerviosos, y los actores andaban solos por la ‘Kolonada’, o en bicicleta. Se sentaban en la tabernas con una cerveza”, recuerda Borovička.

“Estábamos sentados una vez con (el presidente del festival, Jiri) Bartoska delante del hotel Embassy, y pasó delante de nosotros el guionista de “Bokovky”, el Óscar Alexander Payne, muy simpático. Vino solo y se sentó entre nosotros”, añadió el crítico.

“Era un ambiente mucho más suelto. No había tantos protocolos, guardaespaldas ni castas”, confirma Spáčilová.

Rene Zellweger llegó sin el equipajeYa en la década siguiente, llegó al balneario Rene Zellweger, Óscar por “Cold mountain”, que vino a Europa a celebrar el 40 aniversario de bodas de sus padres y también a recoger en Karlovy Vary el Globo de Oro por su trayectoria.

“Muy simpática fue Rene Zellweger, cuyo avión perdió las maletas y no se le hundió el mundo. Fue a la gala inaugural para recibir el premio en tejanos y camiseta, como si fuera algo totalmente normal. Al día siguiente se compró un vestido” recuerda Borovička.

A la canadiense Ellen Page, nominada al Óscar por “Juno”, le sucedió algo parecido con el vestuario.

“No tenía un vestuario muy holgado y se compró aquí algo. Y luego lo dejó en la tienda de billetes, y dijo que aquella chica que le encajara bien, que se lo quedara”, recuerda Spáčilová.

La británica Romola Garay que inmortalizó a La rubia australiana Miranda Otto, premio del sindicato de actores por su role en “El señor de los anillos” explicó el porqué de su nombre.

“Nos dijo que su padre era muy cultivado y le dio el nombre según el drama de Shakespeare ‘La Tempestad’”, recordó Spáčilová.

En una “estupenda tertulia con estudiantes”, recuerda también, Christopher Lee, que al igual de Otto fue galardonado por el sindicato de actores por adaptación de la misma obra de J.R.R. Tolkien, habló de vampiros, de los Tres Mosqueteros y de Sherloch Holmes.

“Y el solo nos cantó en checo unas estrofas de ‘La novia vendida’”, la ópera de Bedrich Smetana, añadió Borovička.

El hotel Thermal, testigo mudo del paso de estas estrellas, fue diseñado en los años 60, según los cánones de la arquitectura tecnicista en boga entonces en Occidente.

Para hacerle un sitio hubo que derribar una zona del balneario, repleta de edificios historicistas, algo que los lugareños “nunca lo han perdonado”, señaló el historiador de arquitectura Rostislav Švarc.

Gina LollobrigidaCon el Thermal, que fue construido con la ayuda de presos, el festival pasó a tener numerosas salas de proyección bien acondicionadas, sobre todo el Grand Hall, con capacidad para 1.200 personas.

Pero ahora, medio siglo después de su inauguración, el Estado se plantea cómo darle más vida a un inmueble que sólo sirve para los fines del festival diez días al año, lo mismo que le sucede al Palacio del Cine de Cannes.

Por ello, los descendientes de los arquitectos Vladimír y Věra Machonin han iniciado una campaña para preservar su estilo, a juego con la decoración interior.

Enfrente de ellos está el propietario, el Ministerio de Finanzas, que trata de evitar a toda costa que sea reconocido como patrimonio cultural.

11. 07. 2016

One Comment to “Una mirada nostálgica a las estrellas de Karlovy Vary”

#1  Concha lo escribió (08.08.2016 - 12:11)

muy buenos recuerdos,gracias

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