Donan a la Universidad de Praga la edición de la obra del naturalista Mutis

Martin Kovář, vicerrector de la Universidad Carolina recibe uno de los volúmenes de la obra de MutisLa edición de la obra del naturalista español José Celestino Mutis, uno de los fundadores de las Ciencias Naturales modernas latinoamericanas, fue hoy donada a la Universidad Carolina de Praga por la embajada de España en la República Checa.

Ocho de los quince volúmenes que componen la obra de Mutis publicada por las Ediciones de Cultura Hispánica, con texto de Javier Estrada -del Real Jardín Botánico de Madrid-, fueron entregados a la biblioteca del Centro de Estudios Ibero-Americanos de la Carolina.

El botánico y médico gaditano José Celestino Mutis (1732-1808) participó en las grandes expediciones botánicas españoles de finales del siglo XVIII y mantuvo un intensa correspondencia con el científico sueco Carlos Linneo, además de ser admirado por el naturalista y explorador alemán Alexander von Humboldt.

Mutis desarrolló su actividad científica en Colombia, también como docente en la universidad de Santa Fe de Bogotá, y dejó para la posteridad un legado de 6.000 láminas de plantas, muchas dibujadas con tintes naturales por sus discípulos indígenas.

El gaditano fue otro de los artífices del llamado “segundo descubrimiento” de América, según el historiador andaluz Sigfrido Vázquez.

Vázquez moderó el simposio “Mutis, Haenke. Ciencias naturales europeas y América en el siglo XVIII”, celebrado en la capital checa con ocasión del segundo centenario del naturalista bohemia Tadeo Haenke.

En el encuentro participaron el geógrafo e historiador Miguel Angel Puig-Samper, y el director del Centro de Estudios Ibero-Americanoscentro checo, Josef Opatrný, entre otros.

Participantes del simposio "Mutis, Haenke. Ciencias naturales europeas y América en el siglo XVIII". De izda a dcha: Sigfrido Vázquez, Marketa Křížová, Miguel Angel Puig-Samper, Simona Binková y Josef OpatrnýNo consta que Mutis y Haenke coincidieran ni mantuvieran correspondencia, según Opatrny, pero “ambos trabajaron en el mismo tiempo” y se relacionaron con los grandes científicos de entonces.

El historiador y expresidente boliviano Carlos Mesa dedicó una página de su “Historia de Bolivia” al naturalista bohemio, donde destaca su papel como “fundador de las ciencias naturales modernas en la región andina”, significó Opatrný.

“Existen calles de Haenke, y existió su casa (en Cochabamba) hasta hace poco, cuando se destruyó y levantaron ahí un taller de automóviles”, lamentó el catedrático checo.

En el simposio, Puig-Samper recordó que mientras que Inglaterra fomentaba entonces la creación de “royal societies” privadas para apoyar la ciencia, y Francia centralizaba ese saber científico, en España no se logró crear una academia de ciencias hasta 1834.

“En España la ciencia estaba muy atomizada y había una dispersión muy fuerte”, apostilló el experto español, que también criticó el bajo presupuesto de I+D en la actualidad, una cifra que ronda el 1,24% del PIB.

De izda a decha: José Manuel Lara, consejero cultural de la Embajada, Martin Kovář, vicerrector de la Universidad Carolina, y Ramiro Villapadierna, director del I.Cervantes

15. 11. 2016

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