El raro placer de cruzar en bañador un río casi helado

Todo listo para la salida366 nadadores de ochos países, entre ellos Argentina, se zambulleron hoy en las frías aguas del río Moldava a su paso por Praga, en una prueba deportiva que tiene una tradición centenaria, ayuda a la salud y, sobre todo, atrae a muchos turistas.

La estampa de los bañistas cruzando el río en un ambiente invernal, cuando la temperatura del agua marca 4,2 grados, tuvo como telón de fondo el Puente de Carlos, la colina del Castillo, con su inconfundible catedral, y el Teatro Nacional.

Había miles de personas apostadas en las barandillas de los puentes y la calle que escolta el río, para admirar a los nadadores, que por grupos fueron tomando contacto con el agua en la llamada “Isla de los Eslavos”.

“Lo hago por la salud, esto es una crioterapia”, explicó un participante de Poprad (Eslovaquia), que pertenece al club de los “Nadadores curtidos de los Montes Tatra”, y que era la primera vez que participaba.

El iniciador de esta tradición praguense fue el orfebre y deportista Alfred Nikodém, que en 1923 cruzó el Moldava en pleno invierno.

Las sucesivas ediciones empezaron a contarse oficialmente a partir de 1947, por lo que esta cita celebra ahora su 70 aniversario.

Existen tres categorías: 750 metros, 300 metros y 100 metros, y para la distancia más larga, en la que hoy participó un número récord de 130 nadadores, existe una edad mínima de 18 años.

Grupos de jueces vigilan cada tramo del recorrido, para detectar síntomas de hipotermia y, obligar a los competidores a interrumpir su carrera.

La nadadora más joven fue en esta ocasión una chica belga de 13 años y la mayor una checa de 87, que parecía bastante más joven, lo que quizás confirma el efecto benéfico de esta disciplina.

La arenga inicial antes de comenzar las pruebasDesde que comenzó a practicarse de forma oficial en el río Moldava, ha adquirido mucha solera y hoy atrae a deportistas experimentados, como la campeona del mundo argentina Victoria Mori, de 23 años.

Reconoció que esta carrera “es bastante famosa, porque el hecho de que se haga enfrente del teatro y venga mucha cantidad de gente hace que sea conocida”, dijo Mori al acabar exhausta el recorrido de 750 metros, con un tiempo de 10:27.

“La primera vuelta la verdad es que fue bastante peleada. Venía con dos chicas al lado mío, y hubo bastante contacto, pero hasta después, en la segunda vuelta, me alejé un poquito más y pude seguir la carrera sola”, señaló la de Santa Fe.

Mori es una estudiante de Odontología que empezó a nadar hace un año, y se convirtió en 2016 en campeona mundial en las distancias de 200 y 450 metros libres en la localidad siberiana de Tiumén (Rusia).

Hoy la santafesina fue la segunda mujer en llegar al pontón final y la cuarta de la clasificación general, después de la checa Lenka Sterbova, que obtuvo el oro de la general con un tiempo de 8:58.

Sobre la prueba, Mori también afirmó que “fue dura, había chicas muy fuertes y es muy bueno, para mejorar el nivel, para incentivarse, para ir entrenando”.

Dos checas que cruzaron el Canal de la Mancha a nado, Mika Hejkova y Zdenka Krclova, estuvieron presentan en la entrega de diplomas.

“El agua esta relativamente caliente, tenía 4 grados, por lo que no está helada, y se nada mejor. Pero éramos muchos, y al girar recibías golpes de todos los lados”, declaró Michal Hrubeš, que empezó a nadar pasado tras su 40 cumpleaños, y ahora competía por tercera vez.

“Con esto uno es capaz de aclimatarse mejor a los cambios de temperatura. En invierno no siento tanto el frío y en verano el calor. El cuerpo se hace resistente”, apostilló Hrubeš.

26. 12. 2016

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