Los jardines reales de Praga rinden homenaje a la emperatriz María Teresa

La emperatriz María Teresa retratada por Johann Carl AuerbachLas visitas a los jardines reales del Castillo de Praga suelen deparar sorpresas agradables, y la que hice en la mañana de hoy no fue la excepción.

Era el último día de la muestra floral “María Teresa”, con ocasión del 300 aniversario del natalicio de la emperatriz del Sacro Imperio y reina de Bohemia María Teresa de Habsburgo (1717-1780).

Es conocida por los avances en la organización y gestión del reino checo, por introducir la educación infantil obligatoria y restaurar el recinto del Castillo, situado en una de las siete colinas de la capital checa.

El objetivo de la Habsburgo era, según los paneles explicativos, que el Castillo sirviera como digno lugar de representación, tras eliminar las huellas de destrucción dejadas por dos ocupaciones armadas enemigas, que estuvieron precedidas de bombardeos.

La muestra se desarrolló en los invernaderos estilo imperio que hay en la zona alta de lo jardines reales, junto al Patio de los Leones, donde hasta 1740 -cuando comienza el reinado de María Teresa- se criaban tigres, osos, lobos y otros animales.

En medio de una curiosa mezcla de fragancias, en el invernadero se podían hoy admirar tulipanes, narcisos, jacintos, crocos holandeses, iris azules, cebollinos, coronas imperiales y nazarenos, entre otros.

Y luego había una explicación de la monarca a la que se ha querido honrar con esta exposición, y que trató de dar a todos estos lugares un aire de distinción.

Ese esfuerzo de María Teresa, envuelta en las guerras con Prusia, se mostró en el contexto de destrucción que actualmente siembra el autodenominado Estado Islámico en Iraq, Siria o Libia, y que ha afectado a lugares célebres por su patrimonio como la histórica Palmira.

Si María Teresa se afanó en preservar monumentos, su hijo José II, con sus medidas de desamortización, se dedicó a cerrar conventos e iglesias, cambiando el uso de los edificios y causando el deterioro de mucho patrimonio religioso.

El autor de la muestra, Jaroslav Sojka, no ha tenido reparo en llamar “cínico gobernante” a José II, y entiendo que ese calificativo al padre del “Josefinismo” se debe a que se dejó llevar por cierto instinto destructor para acabar con algo valioso, como hace hoy el Estado Islámico.

La muestra lamenta también la desatención y rapiña que sufre parte del patrimonio arquitectónico checo, no sólo de carácter religioso, ya que los titulares no dan a basto para cuidar de todo como es debido.

Por último decir que estas citas en los jardines reales en el arranque de la primavera llevan celebrándose un lustro, y comenzaron bajo el auspicio de la Primera Dama, Ivana Zemanová, una mujer que se ha ocupado de la conservación del recinto del Castillo durante varios años, y ahora lo hace con un nuevo título y motivación.

El rey Francisco Esteban de Lorena, esposo de María Teresa

La catedral de San Vita y la antigua residencia de los presidentes checoslovacos desde el invernadero

Iris azules

Los narcisos

12. 03. 2017

Coméntalo: