Praga acoge muestra sobre revolución artística de los años 50 y 60 en Madrid

La comisaria, María Toral, y

La sed por el arte moderno en el Madrid de los años 50 y 60, en medio de las dificultades impuestas por la dictadura franquista, y todo ello con gran protagonismo de mujeres, son el denominador común de una exposición que, por primera vez, junta las mejores obras de la abstracción y figuración de entonces.

Hoy se inaugura en el Instituto Cervantes de Praga la muestra titulada “La poética de la abstracción y la figuración”, con 35 trabajos, entre pinturas, relieves, esculturas y dibujos, de dos generaciones de artistas españoles que lucharon en los 50 por el arte moderno, en un contexto difícil marcado por la política.

La sala de exposiciones del Cervantes exhibe, hasta el 10 de febrero, obras de todos los componentes de las dos escuelas de arte moderno más representativas del Madrid de esos años: el grupo “El Paso”, que experimentó con la abstracción, y los “Realistas de Madrid”, más orientados al arte figurativo.

“Es muy interesante ver como, aunque abstracción y figuración se supone que son opuestos, sí que hay muchos puntos en común. Y son los mejores artistas de los 50 y 60″, declaró la curadora, María Toral.

“Se trata de una revisión muy importante de un momento histórico, un momento muy especial en Madrid, porque los dos grupos se forman en Madrid, y por las mujeres, que entonces no había mucho”, añadió.

Destacan las obras del realista Antonio López, cuya exposición en el Museo Thyssen-Bornemisza (2011) batió récord de visitantes, y del artista abstracto Rafael Canogar, así como Antonio Saura, Martin Chirino y Luis Feito, cuyas obras “hoy están presentes en todos los museos de España y del extranjero”, dijo Toral.

“Sus preocupaciones es que España siempre ha sido un país culturalmente muy desarrollado, gracias a las monarquías que hacían esos grandes encargos a todos los artistas de Italia y Flandes y, sin embargo, con la dictadura no llegan los ‘ismos’ que se desarrollan en Europa y EE.UU.”, explicó.

Todos ellos empezaron sus carreras en el momento cuando la abstracción estaba en boga en París y Nueva York, y casi todos los del Paso van a París para aprender de Jean Fautrier, es decir, directamente de los “informalistas”.

En cuanto a los figurativos, en EE.UU. surge un movimiento por oposición a la abstracción en el que está Edward Hopper.

“Los españoles siguen esas tendencias internacionales, pero las nacionalizan, porque desarrollan sus propios estilos”, añade la curadora.

De esta manera, esos artistas “lucharon por un arte moderno contemporáneo en los 50, cuando parece que se había olvidado ese tema”, en alusión también a los intentos del régimen franquista de utilizarlos para sus propios fines, lo que hizo que “el Paso” optara por disolverse, ya que todos estos artistas querían ser apolíticos.

Luego llegó la transición democrática, y estos creadores fueron olvidados, ya que “se ha querido olvidar todo lo que se hizo en esa época de la dictadura”, matizó asimismo Toral.

Ahora, por primera vez, “se les puede ver juntos, lo cual es casi imposible”, aseguró.

La curadora destacó también que esos dos grupos ofrecieron espacio para muchas mujeres, como Esperanza Parada, Amalia Avia, Isabel Quintanilla y María Moreno, de la escuela realista, y Juana Francés, en “el Paso”.

Finalmente, Toral ha querido destacar que se trata de “una exposición a la que ha ayudado todo el mundo: el estudio de Antonio López y María Moreno, Rafael Canogar, Chirino Fundación , las viudas, los hijos. Ha sido una exposición hecha por amistad”.

09. 11. 2017

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