DSA, iniciativa de mujeres de diplomáticos que deja huella y crea amistad

Algunas de las protagonistas de la nocheEl pasado 12 de diciembre me encontraba entre los invitados a un concierto de gala en el Palacio de Žofin, con el que la Asociación de Esposas de Diplomáticos (DSA) festejó sus 20 años de existencia, en los que ha dejado una huella visible y sellado la amistad de sus miembros.

Había embajadores de más de 40 países, la mayoría lógicamente con sus cónyuges, las protagonistas de la velada, además de donantes y voluntarios que han apoyado a la asociación durante estas dos décadas, algunos con algún artículo para publicitar las actividades del grupo, como era mi caso.

Este colectivo ha donado estos últimos años a razón de 2 millones de coronas checas anuales y, como no tiene gastos de estructura ni sueldos, todo lo que recauda en sus bazares navideños y otras actividad de obtención de fondos lo dedica a beneficencia.

Una actividad muy útil que financió en 2017 fue el transporte de niños minusválidos al colegio, para que esta limitación física no sea una rémora en su avance escolar ni en la interrelación con otros jóvenes.

Y otorgan ayudas a varios hospicios, lugares donde pasan la última fase de su vida personas desahuciadas, a menudo con enfermedades que requieren un trato especializado, para que no queden desamparadas en momentos difíciles.

Jinhyung Park durante el conciertoA lo largo de estos 20 años la DSA se ha convertido en una de las entidades líderes del sector en la República Checa, y las cifras hablan por sí solas.

Desde 2000 ha obtenido más de 64 millones de coronas, que ha repartido íntegramente en el país centroeuropeo, donde estas mujeres de diplomáticos quieren dejar una huella.

Y además, por lo que pude comprobar, lo hacen creciendo en amistad, lo que les llevó a saborear juntas recuerdos de estos años con ayuda de “video link”.

Hubo mensajes grabados desde varios puntos del globo, donde ex presidentas del DSA hoy desarrollan su actividad al lado de sus maridos.

Entre los mensajes estaba el de Leonor Araujo de Pedauyé, esposa del ex embajador español Antonio Pedauyé González, del que guardo gratos recuerdos.

En la foto de familia que se hicieron en el escenario posaron 28 señoras y José Torres-Muga “Pepito”, marido de la embajadora del Perú, Liliana.

Esperamos que “Pepito”, de aquilatada experiencia diplomática, nos sorprenda algún día con algún folletín novelesco  o, incluso, con un relato de sus memorias.

Asistentes españoles brindandoEntre los invitados también había un grupo de españoles sin antecedentes diplomáticos, pero que con su trabajo, creatividad y cariño a Praga, han contribuí do a dejar alto el pabellón de su país.

Eran Sergio Castro, Carlos Alba y la organizadora del tinglado, Nerea Olabegoya, cada uno con sus respectivos cónyuges, con los que también pudimos intercambiar impresiones mientras saboreábamos un vino.

El plato fuerte de la noche consistió, más que en el excelente buffet libre con que la dirección del hotel Hilton nos agasajó, en los acordes al piano del surcoreano Jinhyung Park, cuya edad coincidía con los años de vida de DSA.

El joven interpretó a Chopin, Bramhs y Beethoven sin partitura y durante una hora y media, lo que me pareció indicativo de su talento, que nos dejó a casi todos obnubilados.

22. 12. 2017

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