Aramburu ve más fácil recuperar la convivencia en Cataluña que en Euskadi

El escritor Fernando Aramburu, Premio Nacional de Narrativa por su novela El escritor Fernando Aramburu, Premio Nacional de Narrativa por su novela “Patria” (2016), confía en que sea más fácil recuperar la convivencia en Cataluña, donde el secesionismo se ha construido sobre una “esperanza”, si bien falsa, que en el País Vasco, donde ETA buscaba eliminar al adversario.

El escritor, que en “Patria” cuenta el conflicto social del País Vasco a través de dos amigas enfrentadas por el terrorismo de ETA, afirma que también en Cataluña ha habido una ruptura de la convivencia, aunque de otro tipo.

En una entrevista en Praga, donde ha participado en un ciclo de conferencias del Instituto Cervantes, el escritor diferencia entre el proceso independentista en Cataluña y el intento secesionista “a tiro limpio” que abanderó en el País Vasco el grupo terrorista ETA y sus simpatizantes del movimiento batasuno.

Así, Aramburu opina que en Euskadi, hasta que ETA abandonó las armas en octubre de 2011, se intentó “un resultado máximo mediante el uso de la violencia, eliminando adversarios, disidentes, expulsando de la comunidad aquellos que no consideraran que deben formar parte del país ideal”.

En Cataluña, por el contrario, “se ha empleado la esperanza, que es otra manera de control” para tratar de conseguir el objetivo independentista, apunta el autor.

Y añade: “Se ha hecho creer a la gente que faltaba muy poco para conseguir un objetivo, que no había falta más que salir a la calle, ondear banderas, votar y ya está. Y esto se ha visto que era una gran farsa, que no tiene ningún fondo real”.

En Cataluña, por el contrario, El también autor de cuentos y poesía considera que los vascos “están haciendo un esfuerzo por aprender a vivir juntos”, con respeto mutuo, aunque reconoce que “todavía hay mucho dolor” e insiste en que la recuperación de esa convivencia normal, vista desde dentro, dista de haberse logrado.

“Todavía estamos en una situación de elaboración del relato, y estamos tratando de reconstruir la convivencia, pero la ausencia de violencia ayuda mucho, y se puede debatir con personas que discrepan, sin que derive en la amenaza o agresión de décadas atrás”, apunta.

Esa fractura social que se produjo en Euskadi, es algo que también se observa en Cataluña, aunque con otros matices.

“Amigos han dejado de hablarse, hay familias que, por razones políticas, están malquistadas. Es preocupante y muy triste”, afirma también el Premio Tusquets de Novela por “Años lentos” (2011).

Aramburo destaca que los métodos para conseguir la independencia han sido muy distintos en las dos regiones y destaca que “en Cataluña no hay muertos”.

Por ello, confía en que “quizás la situación se puede recomponer más fácilmente, mediante algún tipo de negociación”, algo que lleve a una “independencia al 85%” aceptable para los más recalcitrantes.

En cualquier caso, el escritor considera que “es lamentable que unos representantes del Estado intenten destruir el Estado” saltándose normas que han sido aceptadas entre todos, “gusten o no”.

Pese a recordar que también las normas son reformables, aclara que a día de hoy “son las que hay”.

Sobre Cataluña, Aramburu lamentó que la “Estamos un poco sorprendidos, ya que los vascos solíamos mirar a los catalanes con cierta envidia, porque tenían mucho autonomismo, pero no tenían muertos”, reconoce el escritor, aunque ahora lamentó que “esta imagen de civilización o de ‘seny’ (sensatez) se ha perdido completamente”.

Sobre la carta que juega la CUP en el proceso separatista catalán, y abundando en el paralelismo entre ambas regiones, Aramburu estima que “Batasuna y la CUP son movimientos hermanos”, pues “de hecho no hay más que ver como sus representantes se abrazan y rozan las mejillas, porque son similares”.

Y prosigue: “La CUP es la batasuna de Cataluña y Batasuna es la CUP del País Vasco. ETA fue una banda de acción, directamente relacionada con Batasuna. Esto la CUP, por fortuna, no lo tiene”.

También destaca que el partido catalán tiene un perfil anticapitalista y antisistema que no eran tan acentuados en Batasuna.

Para Batasuna “el centro máximo de gravedad era la independencia, mientras que para la CUP lo de la independencia no es más que una manera de agredir, o anular el Estado en Cataluña, y su objetivo no terminaría en la independencia, sino que seguiría una revolución al estilo bolchevique de principios del siglo XX o algo así”, opina.

Sobre las elecciones autonómicas del 21 de diciembre, Aramburu no cree que vayan a cambiar mucho el panorama y considera que “el Gobierno central no está preparado para esa situación”.

01. 12. 2017

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