Muestra de arte figurativo postconceptual español para reivindicar la pintura

La exposición “Arquitecturas pintadas”, en cartel en Praga hasta el 8 de septiembre, con el subtítulo “Arte figurativo posconceptual español”, puede resultar desconcertante para el público laico, y por eso lo mejor es acercarse a la sala exposiciones del Instituto Cervantes para disfrutarla.

Se trata de una muestra que ya hizo escala en otros centros de la red del Cervantes, como Varsovia y Berlín, y después de Praga visitará Bucarest, para luego recalar en Madrid y cerrar el ciclo.

Desfilan por aquí obras como “Frontón” de Elena Goñi, “Hohl” de Juan Cuellar, “Estancia en Bauhaus”, de Paco de la Torre, “Turno de noche” de Dis Berlín, “Planetario” de Carlos Garc¡ia-Alix, “Apartamentos Harumi” de Roberto Molla o “Tres nubes” de Chema Peralta, entre otras.

El denominador común de los diecisiete artistas figurativos que aquí exponen, además de la temática arquitectónica, es una declarada reivindicación de la vuelta a la pintura, que en estos últimos tiempos queda eclipsada en bienales y ferias por la fotografía, vídeo, arte infográfico, vídeo instalación, y también por el arte político y de reivindicación.

Los curadores Juan Cuellar (izda.) y Roberto Molla delante de

“Más que rebeldía lo que hay en realidad es una resistencia y una reivindicación del oficio de pintar en tiempos en que queda un poco en entredicho, y está demodé el uso de la vieja técnica del óleo sobre lienzo”, explicó el artista y coautor de la muestra, Roberto Molla.

“Nosotros perseveramos en esa técnica porque consideramos que la pintura un mecanismo perfecto y un medio idóneo para pensar y plasmar nuestras ideas”, añadió el valenciano.

Molla y sus colegas buscan la continuidad de “aquella época que quedó interrumpida por la propia evolución tan rápida de las vanguardias, que se solapan unas a otras y tampoco permiten un desarrollo tranquilo de cada una de esas corrientes”.

Son referentes pictóricos no precisamente “mainstream” en la actualidad y que emergen en la década de los años 20 y 30 del siglo XX, en la época de las llamadas vanguardias de entreguerras, y que luego pasaron a la posteridad bajo nombres como “superlatismo”, metafísica o “dadaismo”.

Es la metafísica italiana de Giorgio de Chirico la corriente que destaca el curador valenciano, que se auto califica de neometafísico, como principal fuente de inspiración.

Chirico es conocido por “sus plazas italianas con sombras arrojadas, con todo muy silencioso, relojes que no marcan las horas, trenes que pasan pero sin figuras humanas, y con un halo de misterio”, recuerda Molla.

En Alemania surgió una movimiento análogo en los 90, alrededor de Neo Rauch, para volver a revalorizar la pintura, “pero los postulados son distintos”, dijo el coautor de la muestra Juan Cuellar, también de Valencia.

Los autores de la muestra descubren los orígenes de este movimiento reivindicativo español en esquicios madrileños de los años 70, con Carlos Franco y su figuración antinaturalista.

“Luego se traza una línea con los 90 con la pintura metafísica en Valencia, y ahora con pintores sevillanos”, como Miki Leal y José Miguel Pereñíguez, apostilló Cuellar, que también dice servirse de la literatura, el cine, y los dibujos animados que ve su hijo para su inspiración.

Muchos de esta generación de artistas han quedado además marcados por directores de cine como el británico David Lynch.

“Entre seis artistas de aquí tenemos editado un libro dedicado a David Lynch donde se hizo diálogo visual, y es que Lynch usa mucho la imagen inquietante, ese territorio extraño entra la realidad y la ficción, que nos resulta atrayente por lo metafísico”, apostilló Cuellar.

Nelo Vinuesa monta su instalación

22. 06. 2018

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