¿Somos libres?, la polémica filosófica de un jesuita en la Corte de Praga

Retrato de Rodrigo de Arriaga en el KlementinumHa estallado la guerra en Europa. ¿Qué sentido tenía para un intelectual español de campanillas, en 1624, adepto a una cátedra en la universidad de Valladolid o Salamanca, emprender un viaje al epicentro de una guerra que iba a durar tres décadas?

La guerra empezó en 1618 con la defenestración en el Castillo de Praga de tres funcionarios imperiales. Pero lo que empezó como conflicto regional acabó desatando “la primera conflagración general europea”, según dijo el historiador Jaime Vicens Vives.

Rodrigo de Arriaga sabía lo que estaba pasando. ¿Tenía sentido irse a Bohemia a elucubrar sobre el sexo de los ángeles, cuando en Centroeuropa sonaban tambores de guerra por doquier y se empezaba a diezmar la población checa?

Tal vez sí, pero hubo otros criterios que le impulsaron a ir adelante. Para Arriaga tenía sentido el salto a un mundo casi desconocido, al “país de las historias”. Y, en el caso de que sintiera respeto por lo que se avecinaba, encontró argumentos para acallar sus reservas.

El hispanista e historiador checo Josef Forbelský dice que el logroñés viene cargado de complejo de superioridad. Como súbdito de Felipe III y miembro de la Compañía de Jesús, entra en Bohemia por la puerta grande. ¿Acaso no gobiernan aquí familiares de los monarcas españoles?

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13. 04. 2019

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