Juan de Borja y Castro: Un estudio sobre la gestión de la opinión pública durante su embajada en Praga (1578-1580)

El embajador Juan de BorjaEn octubre de 2010 el entonces corresponsal del diario ABC en Alemania, Ramiro Villapadierna, y yo fuimos invitados al pueblo checo de Telč para entrevistar a miembros del equipo de rodaje de «Borgia»: una serie franco alemana coproducida por EOS Entertainment, en colaboración con Atlantique Production y Canal+, y la checa Etic Films. Etic Films se encargó de gestionar las ayudas públicas al sector, que ascienden al 20 por ciento del presupuesto de producción en suelo checo.

La actriz española Assumpta Serna encarnaba en esta serie a la cortesana Vanozza Cattanei, amante del papa Borgia. Nos recibió en vistosas ropas rena- centistas, tan aparatosas que seguramente causan mayor placer cuando uno se libra de ellas. De hecho, la encargada de relaciones públicas, la ex Reuters Dorothee Stoewahse, nos informó que la serie iba a ser en muchos casos sobria en indumentaria, es decir, que vendría cargada de escenas de alcoba. Pero a Assumpta se la veía feliz, no sólo porque en medio del ambiente inter- nacional pudo hablar en castellano, sino porque la película tocaba de lleno algo de su tierra. Este trabajo suponía además su regreso al drama histórico. Dejó caer que le sorprendió que las autoridades religiosas checas les dejaran rodar en iglesias, ya que la temática del papa Borgia es complicada. Y sirve de arma arrojadiza para aquellos que quieren despacharse a gusto contra la doble moral de algunos cristianos.

Conversamos largo y tendido con el director alemán Oliver Hirschbiegel, autor de «Der Untergang» (Downfall). Estuvo al frente del rodaje de los pri- meros capítulos de la serie. Él y el guionista, el estadounidense Tom Fontana, eligieron a uno de los personajes sin duda más polémicos en la historia de la Iglesia Católica. Querían reivindicar algo del clan de los Borgia. Y decirnos que, al fin y al cabo, «no eran simplemente unos malvados». El papa en cues- tión buscó reformar la Iglesia y lo consiguió, poniendo al frente a muchos de sus familiares. Un genio del nepotismo.

Días después, una descendiente de la familia, María José Borja, que había visto mi crónica1, me escribió: «He estado leyendo el argumento sobre la nueva película de los Borjas y puedo decir que en ella se puede ver que muchas de las leyendas negras son falsas por envidia de las familias italianas al ver que una familia extranjera sería la cabeza de la Iglesia en Roma y por ello me alegro ya que muchas veces al pronunciar mi apellido hay gente mal intencionada que se burla».

La realidad es que Rodrigo de Borja, que sucedió al pescador Pedro de Cesárea como obispo de Roma y llevó el nombre de Alejandro VI, es alguien que no necesita una leyenda negra para ser tachado de indigno. Aunque esto le duela a María José y otros familiares que llevan su ilustre apellido. EC Wiki, la enciclopedia católica online, concluye que aunque nos pongamos unas gafas gruesas de apologeta y miremos a este personaje con inmensa ternura, resulta poco menos que imposible rehabilitarlo como alguien digno.

Por esas mismas fechas también estaba avanzado el proyecto «Los Bor- gia» del director irlandés Neil Jordan (ganó el Óscar al mejor guion con «Juego de lágrimas» en 1992). Versaba sobre la misma temática, aunque tra- tada quizás con más elegancia, ya que la vida de este papa resultó bastante escandalosa. Y ofrecía el atractivo de Jeremy Irons en el reparto, un actor que casi siempre es garantía de éxito.

La coincidencia en el tiempo de dos series de televisión de alto presu- puesto muestra que la temática sobre los Borgia sigue provocando el interés del hombre y mujer modernos. Explotar las intrigas en los ambientes ecle- siales vende, como ha demostrado el escritor Dan Brown. Otro elemento que actúa de imán es el clima de transgresión que acompaña al personaje principal, Rodrigo de Borja. Debilidades tenemos todos, pero cuando se muestran en un papa que acude a orgías, ¿no se busca además dar carta de legitimidad a  la transgresión? ¿No sirve acaso para decir que el que no transgrede no es ser humano sino alguien poco natural? La transgresión es una forma de expresión que sigue en boga en el arte y literatura actuales, y es aplaudida. Muestra de ello es la acogida de la película «Cincuenta sombras de Grey», que tuvo su continuación con «Cincuenta sombras más oscuras». Se crean agencias y ministerios para luchar contra la violencia de género y, al mismo tiempo, se recrea con morbo esta violencia en el cine. O se hiere la sensibilidad religiosa, como en el caso de las caricaturas de Charlie Hebdo, porque la transgresión ha ganado carta de ciudadanía.

El interés sobre el papa Borgia refleja que el debate en torno a este perso- naje sigue vivo. Y que, al fin y al cabo, es alguien cercano a nosotros, porque comparte nuestras miserias. Series de historia ficción como esta hacen mella en la opinión pública. ¿No es esto lo que han perseguido el guionista Fontana y su equipo? Y permiten a don Rodrigo ganarse al menos algunos simpati- zantes, «rehabilitarse», y a las productoras ingresar unos cuantos millones de euros en derechos de emisión a costa del relato.

Leer artículo completo en Cuadernos de Estudios Borjanos LXII, 2019

Juan de Borja y Castro: Un estudio sobre la gestión de la opinión pública durante su embajada en Praga (1578-1580)

Gustavo Monge

Recibido: 16/10/2018                Aceptado: 03/03/2019

Resumen:

Durante un trienio el embajador Juan de Borja ejerció de correa de transmisión de la política exterior española en el Sacro Imperio, velando también por los intereses de la Corona en los Países Bajos, que dependían únicamente de España desde tiempos de Carlos V y su Pragmática Sanción (1549). Sobre Praga pivotaron las medidas sobre Flandes, cuyas provincias holandesas anhelaban la independencia. Borja jugó un papel activo en la comunicación de esas medidas, que pasaban por juntar a los líderes alemanes en la Junta de Colonia, que sirviera de escenario donde españoles y holandés dirimieran sus disputas. Borja entendió que esto como un camino de pacificación, donde aspiraciones y prerrogativas de unos y otros fueran respe- tadas, lo que suponía hacer concesiones a los holandeses. De formación humanista, Borja se afana por lograr la paz con los holandeses y también por la unidad del Sacro Imperio, que se ve amenazada por las diferencias religiosas. Aquí queda constancia de ese otro rostro de Borja, que a pesar de ser embajador de España, se consideraba súbdito del emperador Rodolfo II,  por el que demostró un respeto y lealtad que merecen ser destacados. Y hay otra misión en su trayectoria diplomática en la que destacó, ya que se convirtió en intermediador en las disputas entre las dos ramas de la familia Habsburgo: la española y la austriaca. Otro mérito que no ha sido estudiado lo suficiente.

Palabras clave: Juan de Borja, Bohemia, Países Bajos, Rodolfo II, Felipe II.

Abstract:

For three years the ambassador Juan de Borja acted as mouthpiece of Spanish foreign policy in the Holy Roman Empire, also caring for the interests of the Crown in the Low Coun- tries which had depended exclusively on Spain since the Pragmatic Sanction of Charles V in 1549. Prague was pivotal in measures taken in Flanders, where the Dutch provinces were year- ning for independence. Borja played an active role in communicating these measures, which meant bringing together German leaders in meetings at Cologne where the Spanish and Dutch could present their disputes. Borja understood this as a means of pacification, respecting the aspirations and prerogatives of both parties, which meant making concessionss to the Dutch. Having received a humanistic education, Borja made every effort to achieve peace with the Dutch and also the unity of the Holy Roman Empire, threatened as it was by religious diffe- rences. Here we can notice another aspect of Borja, who though being ambassador of Spain regarded himself as a subject of the Emperor Rudolf II, towards whom he demonstrated respect and loyalty worthy of notice. He was also outstanding in another aspect of his diplomatic mis- sion, becomimg a mediator in disputes between the two branches of the Habsburg family, the Spanish and the Austrian, another of his merits that has not been sufficiently studied.


Key words: Juan de Borja, Bohemia, Low Countries, Rudolf II, Philip II.

02. 07. 2019

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