Praga y Madrid celebran 100 años de relaciones diplomáticas con gran concierto de Dvořák y Falla

El Cuarteto Óscar Esplá de Asisa debutó internacionalmente en Praga La República Checa y España celebraron con un gran concierto, que incluyó obras de Manuel de Falla, Juán Crisóstomo de Arriaga y Antonín Dvořák, los 100 años de sus relaciones diplomáticas, que comenzaron de manera abrupta y esquiva, pero que atraviesan ahora por su mejor momento.

España reconoció oficialmente a Checoslovaquia el 9 de junio de 1919 y mandó su primer embajador a Praga en 1920, lo que no ha sido óbice para que desde el pasado otoño, en el centenario del nuevo país, empezara un ciclo de conferencias, conciertos, tertulias literarias y otros actos académicos para festejar los lazos diplomáticos checo-españoles.

Las relaciones fueron difíciles en los inicios por las prevenciones de España sobre el curso que podía tomar la nueva república centroeuropea en 1918.

Madrid temía, en concreto, que hubiera una deriva bolchevique, lo que le llevó a cuestionar algunas propuestas de nombramiento de embajadores, aunque al final el candidato fue Miloš Kobr, con quien Alfonso XIII acabó entendiéndose muy bien, y recibió incluso la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica.

Espinosa relación con los Habsburgo

Otro asunto espinoso fue que la reina madre, Maria Cristina de Habsburgo, nacida cerca de la ciudad checa de Brno, había perdido todos sus bienes durante la emancipación del país eslavo de la Monarquía Austro-Húngara, gobernada por la dinastía europea durante cuatro siglos.

Para empeorar aún más las cosas, el hermano de María Cristina, Federico Alberto, que fue jefe del ejército de Austria-Hungría, había mantenido pésimas relaciones con los checos durante la I Guerra Mundial.

En la lógica de los hechos, María Cristina no quiso saludar a su compatriota y diplomático Kobr, cuando como primer embajador de Praga en Madrid acudió a la audiencia con el rey, el 27 de mayo de 1921, para presentar cartas credenciales.

“Como esperaba, no fui recibido por la reina madre, María Cristina, como a veces -aunque no por sistema- ocurre en casos similares. La postura de la reina madre es suficientemente conocida y no nos sorprende que en el día de mi audiencia, según me refirió el Conde de Velle, jefe de protocolo de Asuntos Exteriores, se encontrara indispuesta”, escribió entonces Kobr a Praga.

Hoy la tesitura ha cambiado y, tras las elecciones del 10 de Noviembre en España, se han invertido los papeles en términos políticos, como si fuera un guiño del destino.

Pero ambos países se entienden bien, tras haber protagonizado procesos de transición modélicos partiendo de dictaduras de distinto cuño, y ahora comparten su pertenencia a la OTAN y a la UE.

Curiosamente, tanto en España como en la República Checa hay hoy quienes no valoran del todo esos procesos de transición y, sobre todo en el caso del país meridional, parecen dispuestos a dinamitar la convivencia.

Pero, a nivel diplomático, las cosas funcionan con decoro e incluso checos y españoles han intercambiado valiosas experiencias hace unos días, en un cumbre comunitaria de los Amigos de la Cohesión, un programa para fomentar la convergencia dentro de la UE y que fue ideado por España en los años como presidente de Gobierno de Felipe González.

De izda. a dcha.: Raquel de Benito, Raquel Areal, Ivan Klánský, Anaís Fernández, Montserrat Egea y Patricia Cordero

Concierto en la Sala Martinů

Y es en el contexto del centenario de las relaciones diplomáticas cuando debutó internacionalmente, en Praga, el Cuarteto Óscar Esplá de Asisa, fundado en 2006 en la Escuela de Música Reina Sofía de Madrid.

Han tomado el último relevo las violinistas Raquel Areal y Patricia Cordero, la viola Raquel de Benito y la violoncello Montserrat Egea, que llevan dos años tocando juntas y reconocen que hacen buenas migas e interpretan mucha música española que gusta al público.

“Está genial que seamos cuatro chicas y las cuatro españolas. Porque en los grupos de la escuela es muy difícil ver a un grupo sólo de españoles, porque hay tanta gente extranjera dedicándose a esto. A la gente de España le gustamos. Quiere cosas de su tierra”, dice Raquel de Benito, que es de Villalba (Madrid).

Antes del concierto en la Sala Martinu de la Facultad de Música y Danza (HAMU), pudieron dar un paseo por la capital checa, donde Dvorak se casó, dirigió el conservatorio y, seguramente, se inspiró para alguna pieza.

“Nos ha encantado estar aquí y conocer una ciudad más donde nació Dvorak”, explicó Raquel Areal, que es de la localidad pontevedresa de Tui.

La gallega admitió, sin embargo, que “no hay que conocer Praga para tocar Dvorak pero es muchísimo mejor”. “Creo que tocamos mejor la obra porque, no sé, él estuvo aquí y se inspiró”, añadió.

Una de las notas características del cuarteto es la juventud de sus componentes, ya que su participación coincide con los años que pasan en la escuela, y eso hace que la benjamin del grupo, la madrileña Patricia Cordero, tenga 19 años.

“Con esta agrupación es la primera vez que salgo al extranjero. Pero con el violín sí que he estado en Italia, Suiza y en cursos. La verdad es que nos juntamos en la Escuela Reina Sofía porque nos llevamos muy bien. Empezamos siendo grupo porque nos gustaba, y hemos acabando siendo profesionales”, explica la de Majadahonda.

Durante el recital en la Sala Martinů de la Facultad de Música y Danza (HAMU)

La toledana Montserrat Egea también ha saboreado este debut internacional con el cuarteto, en el que ha tomado el relevo como violoncellista, ya que desde 2006 “va pasando a diferentes generaciones”.

Además del cuarteto, que interpretó piezas de Arriaga -el “mozart español- y del checo Dvorak, gustó mucho a la audiencia la soprano gallega Anaís Fernández, con siete canciones populares españolas de Falla, si bien la sala le creo algún desafío por el efecto de campo reverberante.

“Sentía mucha reverb e incluso para empastar con el piano era complicado. Había como latencia, pero al estar (el espacio) ocupado, al haber gente, es como que absorbe un poquito y es más fácil”, dijo Fernández, que es de Santiago de Compostela.

Estuvo acompañada al piano por el veterano Ivan Klánský, decano de HAMU y uno de los pianistas checos más reconocidos en la actualidad.

La compostelana reconoció que “hablando del repertorio de Falla, sí que es cierto que tiene su complejidad tocar con alguien que no es español, y que no lo tiene tan interiorizado como otro tipo de repertorista del estilo, pero (fue) bueno, (estuvo) bien”.

Klánský: “La música española es lo suyo, no hay ninguna duda”

Sobre la actuación de las cinco, Klánský corroboró que “la música española es lo suyo, no hay ninguna duda”, y que además “han tocado Dvořák muy bien”.

“Son chicas jóvenes y no tienen la técnica tan pulida como el Cuarteto de Praga o de los Filarmónicos. Pero tienen mucho talento, y tocan con deseo, gran entusiasmo y gran pasión, y esto a veces va en perjuicio de la belleza de sonido”, matizó el pianista, que ha sido profesor en el Musikhochschule de Lucerna y presidente de la Sociedad Frederic Chopin en la República Checa.

“Una persona joven toca con espontaneidad, con viveza, y a la gente le gusta”, apostilló luego el decano sobre la actuación del cuarteto español.

07. 11. 2019

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